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La última reforma económica divide a la sociedad en Argentina

El último plan económico que el Gobierno argentino decidió aplicar hace dos meses, tras un acuerdo con la Unión Industrial y las empresas formadoras de precios, parece dividir de forma tajante a la sociedad en "dos países". Los índices revelan a la vez una baja considerable de la tasa de inflación, mensual y una caída del salario al nivel más bajo desde 1983, cuando acabó la dictadura.

Los funcionarios del equipo económico, encabezados por el ministro Juan Sourrouille, exhiben con satisfacción los resultados. El coste de la vida, que había comenzado a descontrolarse nuevamente entre marzo y abril, cuando alcanzó alzas promedio del 16% mensual y llegó luego al 25,6% en julio, y al 27,6% en agosto, se redujo en septiembre al 11,7% y se estima que en octubre será inferior al 10%, una baja que no se lograba desde diciembre 1987.

Al mismo tiempo, el Instituto de Estadísticas y Censos, que depende del Ministerio de Economía, admite que los salarios llevan acumulado un 25% de retroceso en relación con el mes de septiembre de 1987.

El Banco Central, que controla el mercado de divisas, ha aumentado sus reservas y con ellas mantiene estable el tipo de cambio. La estrategia del equipo económico fue apoyada por el Banco Mundial, que concedió a la Argentina créditos por 1.250 millones de dólares, a pesar de que no se había renovado el acuerdo anual con el Fondo Monetario Internacional. Argentina pagó este año sólo la mitad de los intereses de su deuda externa, que supera ya los 57.000 millones de dólares, y ahora discute con el Fondo y los países acreedores las condiciones para nuevos préstamos que le permitirán cubrir sus retrasos.

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