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Conflictos maritales

D. G., Dejando aparte la bioquímica, toda pareja que se haya peleado alguna vez sabe que la vida emocional moldea su vida sexual, para bien o para mal. Los nuevos estudios determinan con más precisión qué efectos tienen determinadas emociones.

En este sentido también es evidente la distinción entre deseo y acto sexual en la interacción entre emociones y sexualidad.

Según los especialistas, la causa más corriente del poco deseo sexual son los conflictos maritales. Investigaciones realizadas en laboratorios señalan que, al igual que la depresión, la ira es causa especial de destrucción del deseo erótico. La ansiedad, por otra parte, a. veces puede excitar el deseo, pero perturba en acto sexual en sí mismo.

En los hombres, el deseo es más vulnerable a la ira, mientras que la erección es más sensible a la ansiedad, según el estudio que presentó recientemente Gayle Beck, psicólogo de la universidad de Houston, en una reunión de la Asociación Americana de Psicología.

El estudio se realizó con estudiantes universitarios masculinos que usaban una palanca para medir el nivel de deseo sexual y un aparato medía su erección, mientras escuchaban grabaciones de actos sexuales. Cuando las grabaciones reproducían una discusión durante el coito, los niveles de deseo disminuían bruscamente, pero la erección no variaba.

Pensamientos extraños

Por otra parte, si las grabaciones producían ansiedad, ello se traducía en una disminución de la erección, pero sin afectar al deseo sexual. Según Beck, el experimento indica que el conflicto entre una pareja es más perjudicial para su deseo sexual que un nivel moderado de cansancio o ansiedad.

"Es probable que alguien que esté agobiado por preocupaciones experimente deseo sexual, pero tal vez tenga probiemas para iniciar o mantener una erección", añade Beck.

"Las preocupaciones o los pensamientos extraños perturban el acto sexual porque éste es fundamentalmente una técnica. El deseo es más vulnerable a la ira porque actúa más como las emociones. Aunque una disputa disminuya el deseo de la pareja por hacer el amor, ambos pueden seguir haciéndolo si ya han empezado".

Por supuesto, la estimación de qué nivel de deseo es demasiado bajo o demasiado alto es relativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de octubre de 1988