FERIA DEL PILAR

Una mansada impropia de Zaragoza

ÁNGEL CEBRIÁN, ENVIADO ESPECIAL, La mansada descastada y terciada que ayer soltaron en Zaragoza no era digna de una plaza recién entoldada y menos de una afición que responde con llenos diarios. Pensará la empresa que tanta tecnología por las alturas distrae al público de cuanto acontece en la arena y para este respetable magnánimo suelta por chiqueros las birrias de las dehesas. Algún día el gentío se hartará y acabarán temblando los tensores de la nueva carpa y malo será que esta carpa se tambalee.

A los toros de José Ortega les sobró mansedumbre; como viene siendo norma también, alguno lucía estrambótico los cuartos traseros en recelosos contoneos de invalidez, pero para ésto andan los presidentes de Zaragoza oteando el firmamento con disimulo. Salir el inválido de turno y ver las miradas del palco puestas en el nuevo toldo, todo es uno. Y abajo la afición benévola con más nervios que el cuello de un loco. Ya pueden gritar y hacerse notar que una vez picado, aquí, el toro, la plaza parece una tumba y la empresa encantadísima. Ésto es jauja.

Ortega / Vázquez, Robles, Zorita

Toros de José Ortega, terciados y descastados, 6º sospechoso de afeitado. Curro Vázquez: dos pinchazos, media desprendida y descabello (silencio); estocada atravesada y tres descabellos (palmas con algunos pitos). Julio Robles: media estocada desprendida y descabello (pitos); estocada corta (pitos). Raúl Zorita: media estocada delantera caída, dos pinchazos y descabello (palmas), estocada delantera y descabello (oreja). Plaza de Zaragoza, 13 de octubre. Quinta corrida de feria.

Cuando salió el sexto, toro de la jota, anovillado y afeitado con descaro, la afición animaba entusiasmada a Raúl Zorita, joven matador de la tierra, futura esperanza y hacedor de un toreo fino y de estilo así le sean propicias las reses en suerte. Su torito de ayer, el depilado de cuerna, le sirvió justo y deleitó al paisanaje desde las verónicas de recibo hasta la estocada y descabello final, pasando por un par de series de derechazos lentos de ejecución y acompasados con la cintura. Con el probón tercero se dobló en pases de castigo y citando en corto extrajo muletazos aislados y aguantó arreones.

Los otros compromisos, cuantos tengan en esta plaza Curro Vázquez y Julio Robles, llevan implícita la trayectoria de la experiencia y parecen serles de trámite tardes anodinas como los dos tuvieron ayer. Sí le va de un alamar a Robles exponer el tipo serrano ante la descastada mansedumbre de los Ortega, por eso el público de la plaza que dirige su apoderado, le pitó por partida doble.

A Curro Vázquez, que brindó su segundo a uno de los empresarios del coso, le llamaron "pelota" y después "bailarín" por dudar al toro por el pitón izquierdo. Sin embargo, una serie de derechazos tuvo calidad y también el público se lo reconoció. Ante la descompuesta embestida calamocheante del inválido primero abrevió con pulcritud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0013, 13 de octubre de 1988.