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UNA REVOLUCIÓN EN QUIEBRA

Golpe para el comercio

La revuelta popular que vive Argelia en los últimos días ha llevado a la suspensión indefinida de la línea marítima Alicante-Orán, que unía ambas ciudades entre cinco y ocho veces por mes. El último barco partió en la tarde de ayer de Alicante con unos 400 argelinos que regresaban a su país. La empresa.armadora pertenece al Estado argelino y esta linea marítima ha seguido la misma suerte que los aeropuertos y otras conexiones con el exterior.Desde 1972, año en el que comenzó a funcionar la línea marítima, ha ido en aumento el número de ciudadanos de Argelia que se desplazaban cada semana a Alicante para efectuar compras de lámparas, cortinas y otras telas.

Cálculos provisionales elevan a 2.000 millones de pesetas anuales la cantidad que los comercios de Alicante dejarán de percibir de los viajeros argelinos. Se estima que entre 950 y 1.000 ciudadanos del país magrebí Negaban en cada barco. Un gran malestar entre los comerciantes alicantinos era palpable ayer por el cierre de esta línea marítima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 1988