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Entrevista:Erich Honecker | Presidente de la RDA | LA CASA COMÚN EUROPEA

"Una relación sensata entre ambos Estados alemanes es un elemento estabilizador para Europa"

El secretario general del Partido Socialista Unificado cree concluido el reconocimiento internacional de su país

Berlín
Erich Honecker, máximo dirigente de la RDA, inicia mañana su primera visita a España. Lo hace después de permanecer tres días en la URSS. A Honecker le gusta la gente realista, la que no trata de imponer su ideología, como define al principal político de la derecha de la RFA, el bávaro y democristiano Franz Josef Strauss, uno de sus mejores amigos occidentales. Otro personaje de la RFA que conecta con Honecker es el presidente Richard von Weisacker. A Felipe González le conoció hace dos años, en los funerales de Olof Palme.

Sorprende cuánto sonríen, e incluso ríen, durante la entrevista sus vivaces ojos azules. Es evidente que a Erich Honecker, cazador y jugador de cartas, le atrae la visita que mañana inicia, por vez primera, a España. Llega a Madrid tras pasar nuevamente unos días, una vez más en sus 17 años al frente del Partido Socialista Unificado (SED), en la Unión Soviética, principal aliado de la República Democrática Alemana (RDA). La visita a España, país que el próximo semestre ocupará la presidencia de la Comunidad Europea (CE), es un importante eslabón en su búsqueda del pleno reconocimiento internacional de este país surgido en el corazón de Europa como fruto de la derrota del nazismo.

Son ya 133 las naciones que mantienen relaciones diplomáticas con la Alemania socialista, si bien entre ellas no se encuentra la más importante para Honecker: la República Federal de Alemania (RFA), en cuyo territorio nació hace 76 años, en el seno de una familia de mineros comunistas residente en Neunkirchen.

El año pasado, el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Giulio Andreotti, recalcó algo en lo que no todo el mundo está aún de acuerdo: "Existen dos Estados alemanes y así ha de seguir siendo". Honecker cree que la mejor política es dar tiempo al tiempo. Para él, "en cuanto al derecho internacional se refiere, todo está resuelto entre los dos Estados alemanes". "Lo demás será fruto de la cooperación futura entre nuestros dos Gobiernos". "Las nuevas generaciones parten ya de la existencia de dos Estados alemanes independientes con distintos sistemas socioeconómicos y pertenecientes a distintas alianzas". Alianzas que, en lo militar, Honecker es partidario de que se disuelvan, siempre que ello se enmarque "en la edificación de una casa común europea".

Lo que más ilusión le hizo a Honecker cuando visitó el año pasado la RFA fue que en Bonn "se izará la bandera de la RDA y una compañía de honor entonará nuestro himno nacional". Esto, para Honecker, "puso punto final a la negativa de la RFA de reconocer jurídica e internacionalmente a la RDA".

El debate sobre la posible resurrección de Mitteleuropa le parece a Honecker falto de todo realismo, "por la sencilla razón de que la RDA, un país socialista, tiene sus raíces tanto en el Tratado de Varsovia como en el Consejo de Ayuda Mutua Económica [CAME]". "Y lo mismo ocurre con la RFA, en este caso con mayor razón aún, ya que la RFA firmó los Acuerdos de París, válidos hasta el año 2005, según los cuales, los aliados occidentales, cuando piensen que están en peligro, pueden asumir la soberanía de la RFA, tanto política como militarmente".

Honecker recuerda, sin mucha convicción desde luego, que en su país hay otros cuatro partidos y una intensa vida democrática, que no se puede comparar con otros países socialistas. ¿Más glasnost, para qué?". Después de todo, "la RDA es el país socialista mejor informado del mundo", ya que tiene dos canales de televisión propios y sus ciudadanos captan otros cuatro de la República Federal de Alemania. Y por si fuera poco, las fuerzas armadas de Estados Unidos, en colaboración con el Gobierno de la RFA, están a punto de poner en marcha un canal propio, la RIAS-TV (hija de la emisora de radio del sector americano de Berlín), que emitirá mañana y tarde en alemán. De puertas adentro, la ortodoxia se impone: "Naturalmente, lo primero de todo es el fortalecimiento del régimen socialista". Por lo que "es obvio que no permitimos que se publique nada que viole las disposiciones de la Constitución".

Berlín-Moscú

El jefe de Estado de la RDA está orgulloso del desarrollo económico alcanzado por este país de 17 millones de habitantes -"figuramos entre los 10 países más industrializados del mundo"- y, como dicen a coro todos sus colaboradores, poco o nada tienen que copiar de la perestroika puesta en marcha por Mijail Gorbachov en la URSS. No le gusta que su país sea tratado como una colonia soviética, aunque reconoce que Berlín y Moscú "mantienen una cooperación sumamente estrecha" La palabra perestroika, en ruso, no sale de sus labios, pero sí hace explícito su apoyo "al proceso de re estructuración" lanzado por Gorbachov, "que ofrecerá a la población soviética un mayor nivel de vida". La búsqueda del equilibrio militar por parte de la URSS es, en su opinión, la principal razón de que la economía soviética no haya conseguido un grado de desarrollo similar al de la RDA, "pues es obvio que la URSS ha tenido que dedicar gran parte de su renta nacional a competir militarmente".

Pregunta. ¿Cómo describiría las actuales relaciones entre la RDA y la URSS?

Respuesta. Están entrando en una fase cualitativamente nueva. Por ejemplo, la cooperación económica y científico-tecnológica se ve determinada cada vez más por el desarrollo conjunto de tecnologías punta. En este contexto me permito señalar la exposición de la RDA en Moscú, inaugurada el 16 de septiembre, que puede calificarse de momento cumbre en la evolución de las estrechas relaciones con la URSS.

P. ¿Cuáles son las líneas maestras de su programa político para la RDA?

R. Hace años que venimos trabajando sobre la base de una estrategia integral para el desarrollo de la sociedad en su conjunto hasta el año 2000. Esta estrategia prevé continuar el crecimiento dinámico que en la RDA, un país socialista estable, se registra en todos los campos. Ha sido, es y seguirá siendo el elemento determinante de nuestra política el que todo lo que se haga tenga por objetivo el bienestar de los ciudadanos.

P. Usted llega a España al cumplirse el primer aniversario de su histórica visita a la RFA. ¿Qué consecuencias ha tenido?

R. Con mi visita oficial a la RFA, en septiembre de 1987, se ha iniciado, sin duda, una nueva etapa en las relaciones entre ambos Estados alemanes. Ha sido el acontecimiento más importante en estas relaciones a partir de la firma, en 1972, del Tratado sobre las Bases de las Relaciones. Nos guiamos por el hecho de que una relación sensata entre ambos Estados alemanes es un importante elemento estabilizador para la situación en Europa y para el desarrollo internacional en su conjunto. El comunicado conjunto sobre la visita es un documento notable de coexistencia pacífica. Es evidente que el respeto mutuo de la soberanía, de la integridad territorial y de la no injerencia, la consideración de los intereses de ambas partes, son el requisito fundamental para establecer relaciones normales entre la RDA y RFA.

Viabilidad del desarme

P. El desarme es una de las prioridades de España y de la RDA. ¿Cómo se podrían impulsar las negociaciones?

R. Tiene razón, y es bueno saber que nuestros dos Gobiernos prestan especial atención al problema de] desarme. El tratado entre la URSS y EE UU sobre la eliminación de sus misiles de alcance intermedio y corto prueba la viabilidad del desarme. Abrigamos la esperanza de que las negociaciones sobre desarme convencional y nuevas medidas destinadas a fomentar la confianza y la seguridad en Europa, proyectadas en el marco del proceso de la CSCE, se inicien dentro de este año. Desde el punto de vista de la RDA es de la mayor urgencia que sean incorporadas en el proceso de desarme las armas nucleares tácticas de alcance inferior a los 500 kilómetros. Y consideramos que iniciativas de carácter regional pueden impulsar el proceso de desarme. Seguimos atentamente las gestiones de España para garantizar su condición de nación desnuclearizada. Y sería motivo de gran satisfacción si la proyectada retirada de aviones de combate estadounidenses del territorio español desembocara, en el sentido de la propuesta de Mijail Gorbachov, en un paso directo de reducción mutua de la confrontación militar en Europa.

P. ¿Qué representa para usted visitar España?

R. Acepté gustosamente la invitación de visitar el reino de España. No me son ajenas ni su historia milenaria ni su riqueza cultura¡, uno de los patrimonios más valiosos de la humanidad. La España de hoy ocupa un lugar prestigioso en la vida internacional. Aguardo con gran interés las inminentes conversaciones con sus majestades los reyes y con el presidente del Gobierno, Felipe González. Constituyen la oportunidad de efectuar, sobre la base de mutua confianza y por primera vez, un intercambio personal de criterios sobre temas fundamentales.

"Nosotros levantamos el muro, no Gorbachov"

Por más vueltas que le da, Erich Honecker dice no conseguir entender por qué en Occidente el muro -la denominada Barrera Protectora Antifascista- es la primera imagen que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de la RDA. "Estoy seguro de que los españoles tienen otras preocupaciones". Pero acepta el reto inquisidor. "Puedo decirle que en este tema no ge ha movido nada, ni antes, ni durante, ni después de mi visita a la RFA". Recuerda cómo su decisión de construir la antiestética, fría y mortal pared de cemento fue debido a que "la existencia de una frontera abierta, tanto en la RFA como en Berlín (la Atenas sobre el Spree), hizo que la RDA sufriera una pérdida superior a los 100.000 millones de marcos". Fue el llamado referéndum de los pies. A lo que habría que agregar "esas campañas calumniadoras hacia la RDA en materia política, así como los sueños que tenían algunos de entrar por la puerta de Brandenburgo con las bandas militares". "Nosotros acabamos con todas esas ilusiones".Y le recuerda a Ronald Reagan, que en su visita a Berlín el año pasado pidió a Gorbachov que derribara el muro, que "no fue Moscú quién lo levantó, sino nosotros". "Por experiencia sé que hay que optar por pasar la frontera por los pasos fronterizos, y no por la llamada frontera verde". Y además, no sabe donde "hay mas insatisfacción con el régimen existente, si en la RDA o en la RFA", comenta cáustico al hablar de la, según él inexistente, avalancha de solicitudes para emigrar a Occidente.

Pregunta. Usted ha destacado siempre como un impulsor del diálogo intraeuropeo. ¿Cree posible que el actual proceso de distensión pueda desembocar en la transparencia de las fronteras entre el Este y el Oeste?

Respuesta. Naturalmente existe una relación entre la distensión y la transparencia de las fronteras, como usted lo está llamando. Un fundamento importante para la distensión en Europa ha sido el sistema de tratados y convenios Este-Oeste, ha sido el Acta Final de Helsinki. En ellos se consagraron los principios jurídico-internacionales para las relaciones entre los Estados, y elemento irrenunciable de éstos es el respeto de la inviolabilidad de las fron teras. Así se abren nuevas pos¡ bilidades a la cooperación Abogamos por un desarrollo en Europa que permita que la distensión y el desarme se impon gan y se mantengan, que la confianza entre los Estados se fortalezca y que las fronteras eu ropeas no separen, sino que unan a los pueblos. Y, por lo demás, ya desde hace tiempo el proceso de distensión está repercutiendo en la transparencia de las fronteras. Año a año, millones de ciudadanos de nues tro país viajan al Este y al Oeste, y el número de extranjeros que nos visita demuestra que la RDA es un país europeo de turismo. En el año 1987 la cifra fue de 57 millones.

P. ¿Cómo es la Europa que vislumbra para final de siglo? ¿Cómo le gustaría que fuese?

R. Mis conceptos y deseos se ven inspirados por la idea de la edificación de una pacífica casa común europea. Al igual que muchos Estados europeos, la RDA se guía por la visión enteramente realista, de que los pueblos europeos, independientemente de sus sistemas socioeconómicos, podrán convivir en condiciones de seguridad, en un ambiente de buena vecindad y confianza, conforme a un reglarnento interno respetado por acuerdos logrados en el marco de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE). Sobre esta base y realizándose gradualmente el proceso del fomento de la confianza, del desarme y de la cooperación, se podrá ir construyendo, piedra a piedra, un edificio sólido. En el área económica, han de corresponderse al rápido progreso científico- tecnológico, la creciente interdependencia de las economías y las más elevadas necesidades de la división internacional del trabajo. En primer lugar, pienso en la eliminación de barreras económicas y obstáculos comerciales, en el desarrollo de nuevas formas de una cooperación económica y científico-tecnológica en pie de igualdad y de provecho mutuo. De ningún modo quisiera excluir los problemas acuciantes de la seguridad ecológica en nuestro continente, así como las tareas en el campo humanitario.

P. España presidirá la Comunidad Europea durante el primer semestre de 1989. ¿Cómo desearía que fueran las relaciones de la RDA con la Europa del Mercado único?

R. Con la firma de la Declaración Conjunta sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas entre los Estados miembros del Consejo de Ayuda todos. Para ello sirven como base firme el Acta Final de Helsinki y los Mutua Económica (CAME), entre ellos la RDA, y la CE, las dos partes han ratificado su disposición de partir de las realidades surgidas en Europa y de desarrollar nuevas formas de cooperación. Es una orientación clara. No sólo tiene validez para hoy, sino también para el futuro inmediato y lejano. Se trata de cultivar el diálogo político sobre cuestiones fundamentales. En este contexto no sólo estoy pensando en la ampliación de relaciones comerciales, sino también en la colaboración en las esferas de la protección ambiental, de las ciencias y la tecnología, transporte, energía y estandarización. Estoy convencido de que las relaciones por desarrollar -sean entre la RDA y la CE o entre CAME y la CE- ocuparán un lugar clave en la casa co

mún, europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de octubre de 1988

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