Reportaje:

Las caras de la muerte

Cuatro personas fallecen diariamente en Madrid por causas no naturales

Cuatro personas mueren diariamente en Madrid de forma no natural. Las maneras de llegar al otro barrio, además de las causadas por las lógicas enfermedades, son muy diversas: desde quedar destrozado entre la chatarra de un automóvil hasta perder la vida por las cuchilladas de un semejante. Otras veces es el propio interesado quien decide volar al más allá desde el clásico Viaducto de la calle de Bailén. A fin de cuentas, éstas no son más que algunas de las caras que adopta esa vieja dama llamada Muerte.

Durante el pasado año ingresaron en el Instituto Anatómico Forense de Madrid 2.380 cadáveres. De estos, 1.627 correspondían a varones y el resto a mujeres. Pero no todas estas personas llegaron hasta el moderno y funcional depósito de la Ciudad Universitaria por haber perdido la vida como consecuencia de accidentes, suicidios u homicidios: 904 de las víctimas fueron trasladadas allí por haber perecido en circunstancias dudosas, aunque la posterior autopsia demostró que habían muerto por causas naturales.Excluídos estos 904 madrileños, los otros 1.476 ingresos registrados en el depósito de cadáveres judicial corresponde a personas que voluntariamente decidieron huir de este mundo o bien fueron ayudadas por otro ser humano a pasar a mejor vida.

Los accidentes laborales provocaron durante el mismo período el fallecimiento de 60 hombres. Curiosamente, ninguna mujer resultó muerta en este tipo de siniestros. Y la fría estadística oficial no sabe precisar si eso se debe a que las hembras trabajan en lugares menos peligrosos o a que ellas son más prudentes que los varones. Sin embargo, otro tipo de accidentes no especificados -entre ellos los que tuvieron como escenario el propio domicilio- condujeron al otro barrio a 94 hombres y a 64 mujeres, según figura en el citado documento.

La droga originó durante 1987 el fallecimiento de 144 personas de las que 26 eran mujeres y el resto hombres. La heroína, adulterada con productos de alta toxicidad fue la causa directa de muchas de estas muertes, pese a que habitualmente se imputa tal mortandad a sobredosis.

Durante los seis primeros meses del presente año han perdido la vida 82 toxicómanos, por lo que, de mantenerse esta proporción, se teme que la cifra pueda duplicarse cuando termine el año. Si se produjera esta situación, las cifras de mortalidad por droga continuarían su aumento imparable, como viene ocurriendo durante los últimos años.

Suicidio a la española

"El suicida español es muy especial", dice Modesto Piñeiro, director del Instituto Anatómico Forense. Esa tipicidad consiste en que la mayoría de los 319 suicidios registrados en 1987 -casi uno diario- se quitaron de en medio por el expeditivo procedimiento del salto al vacío, mientras que el método más utilizado en Europa es el envenenamiento con barbitúricos.167 personas dijeron adiós a este mundo cruel a través de lo que se conoce como el salto del ángel o, más científicamente como muerte por precipitación. Muchas de las víctimas eligieron el viejo Viaducto, construido en 1942 en la calle de Bailén, en el centro de la ciudad. El puente, obra de Francisco Javier Ferrero, José de Juan Aracil y Luis Aldaz, ha sido mudo testigo desde entonces de cómo cientos de madrileños han caído desde sus 25 metros de altura hasta dar con sus huesos en la calle de Segovia.

Otros 65 individuos abandonaron la tierra de los vivos mediante el procedimiento del ahorcamiento; 34 ingiriendo algún tipo de veneno; 31 a través del tópico tiro en la sien y 3 más clavándose un cuchillo o cortándose el gaznate con la afilada navaja barbera. Otros 4 perecieron ahogados, 7 se tiraron al tren y los 8 restantes eligieron métodos de difícil clasificación.

Pero 54 hombres y 20 mujeres no eligieron voluntariamente poner fin a sus días, sino que hubo algún congénere que les ayudó a saltar la sutil barrera que existe entre la vida y la muerte. Entre los 74 casos de asesinato registrados en Madrid en 1987 -lo que supone una media de un crimen cada 5 días- destaca el de un ciudadano que fue encerrado hasta morir de inanición.

Del resto de homicidios habidos en nuestra ciudad, en 26 de ellos se empleó un arma de fuego; 29 fueron con arma blanca; 14 fueron el resultado de la agresión con objetos contundentes y las 4 víctimas restantes perecieron asfixiadas. "En contra de lo que piensa mucha gente", según dijeron fuentes policiales, "la cifra de homicidios que se registra en Madrid se mantiene estable desde hace tiempo e incluso tiende a disminuir". El año pasado sólo se produjo un caso de muerte en atentado terrorista: una mujer que fue alcanzada accidentalmente por la explosión de un coche bomba colocado por ETA junto a la Dirección General de la Guardia Civil, en la calle de San Francisco de Sales.

Asfalto de verano

En verano, el éxodo masivo de los acalorados hacia las playas deja medio vacías las calles de Madrid. La ciudad se vuelve más silenciosa y más practicable. Apenas si hay atascos, pero los coches que quedan van más deprisa, y conductores y peatones toman más copas, sobre todo de noche. Son fechas en las que se producen menos accidentes, pero de más trágicas consecuencias.En las calles de la ciudad sigue muriendo mucha gente a causa de los accidentes de circulación. En 1987, 623 individuos -488 hombres y 135 mujeres dejaron la piel en el asfalto urbano, según la Memoria anual que confecciona el Instituto Anatómico Forense de Madrid. En los meses de julio y agosto pasados 17 ciudadanos pasaron al cementerio, víctimas de alguno de los 1.352 siniestros de tráfico que se produjeron. Otras 1.107 personas resultaron heridas.

Los datos de la Policía Municipal de Madrid sobre el mes de julio fueron los más escalofriantes: hubo un accidente cada 50 minutos, un herido cada 64 minutos y un muerto cada 67 horas.

La mayoría de los accidentes y casi la mitad de los fallecimientos ocurrieron durante las noches de los fines de semana veraniegos, cuando la velocidad media de circulación aumenta, las calles están especialmente despejadas y las copas entran más fácilmente. De los 11 fallecimientos del mes de julio, ocho ocurrieron durante los tres días del fin de semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de septiembre de 1988.