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Con voluntad, todo es posible

Una reacción técnica puede durar poco, mucho, o prácticamente nada. Para que se produzca hace falta que el nivel de precios haya alcanzado un nivel lo suficientemente bajo como para animar a algún comprador o desanimar a los vendedores. Si se consigue, y el martes esa era la intención del mercado, conviene no desaprovecharla. Y con ese objetivo se desarrollo la sesión de ayer: había que exprimir los frutos de la mejora de precios y mantenerla.El repunte, en algún caso sólo el freno, se produjo por una retirada cauta del papel y con muy poco volumen de negocio en los corros. La inhibición de los vendedores era una condición necesaria para mantener las mejoras, y eso se logró sin problemas.

Poco o nada influyó la noticia de la moderación del crecimiento monetario en agosto, ni su hipotético efecto en una futura revisión de tipos de interés si se desmanda la inflación. Tampoco, durante el transcurso de la sesión, se dedicaron comentarios a la, entonces, inminente publicación del déficit comercial norteamericano. Daba la sensación de que la bolsa había abierto un paréntesis, quizá con el objetivo de desprenderse de alguna compra inmovilizada durante demasiado tiempo. Todo eso antes de que se produzca cualquier mala noticia.

El cierre optó por la indefinición y, en ese momento, empezó a preocupar el déficit que tenía que llegar de EE UU. De su bonanza dependía la posibilidad de mantener e incluso dar cierta consistencia al repunte. Los rumores no esperaban una cifra tan baja, la menor en cuatro años. Queda por ver como se cotiza hoy, sobre todo si es capaz de romper la banda en la que se mueve la bolsa neoyorquina.

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