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Mariano Barbacid, "Me he acostumbrado al dinamismo americano"

El científico que aisló el primer oncogén humano dice que la calidad de la investigación española es buena

ANA ALFAGEME ENVIADA ESPECIAL, Mariano Barbacid, de 38 años, saltó a la primera página de los periódicos en 1982, cuando se difundió que su equipo había aislado por primera vez una porción de material genético humano (ácido desoxirribonueleico, la unidad de información biológica celular) responsable de la aparición de un tumor maligno. A este material se le denominó oncogén y provenía de la mutación de un gen normal. Desde entonces se han aislado 50 oncogenes, 15 de los cuales corresponden a células humanas. En aquel año, Barbacid era investigador visitante del Laboratorio de Biología Celular y Molecular del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos en Betheseta (Maryland). En su grupo de trabajo se alineaban otros dos jóvenes científicos españoles, Eugenio Santos y Vicente Notario.

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El investigador, que en aquella época tenía 32 años, se sorprendió de la difusión que tuvo el descubrimiento, al que llegaron tam bién otros tres grupos de investigación que trabajaban en Estados Unidos. Él y sus compañeros insistieron en prestar la evidente importancia que tenía el haber comprobado que la alteración de un gen iba a producir el cáncer. Pero apelaba al interés de la investigación básica en biología molecular para procurar una solución a la enfermedad cancerosa, que, como ha recordado en Santander durante el seminario en el que participa, "es la segunda causa de muerte en el mundo". "Si bien algunos tumores malignos son curables hasta en el 90% de los casos, existen otros", recalca, "que matan a la mayoría de las personas que los padecen, como ocurre con el cáncer de páncreas"."Seguimos buscando oncogenes nuevos", explica, "una tarea que lleva tres o cuatro años para aislar cada uno de ellos. También investigamos el papel de la producción de cánceres mediante agentes cancirógenos químicos. Nos interesa mucho seguir la pista a un grupo de oncogenes muy numeroso, que tienen una actividad denominada tixorin-quinasa y que constituye la mitad de los oncogenes que se han aislado". "Por último, tratamos de buscar los genes que se activan cuando se detiene el crecimiento. Así, si hacemos que estos genes funcionen, podemos parar el crecimiento de las células tumorales", prosigue. "Tenernos la esperanza de que podremos manipular el crecimiento tumoral. Al menos en el laboratorio".

Después de 14 años en EE UU, cree que si hubiera estado en España no habría llegado hasta donde está tan rápido. "Tengo mi vida hecha allí. Me he acostumbrado a la vida americana y al dinamismo que se desarrolla allí en el campo donde yo investigo".

En su opinión, el problema español básico en lo que a investigación se refiere es la escasez de laboratorios en comparación con Estados Unidos, lo que él denomina "masa crítica". "Mientras en España existen unos 40 laboratorios que hagan investigación básica, lo que supone que hay un laboratorio cada millón de habitantes, en Estados Unidos, una nación de 250 millones de habitantes, solamente en una universidad ya hay el mismo número de laboratorios que en España".

Sobre el cáncer piensa, que es una cuestión complicada y difilcil de abordar. "El problema principal del estudio de un fenómeno tan complejo como es el cáncer, es que hay que simplificarlo. Para ello, nos valemos de modelos in vitro, en los que podemos examinar de forma directa nuestras ideas e hipótesis. Desgraciadamente, una vez obtenido un resultado positivo, no siempre es posible aplicar lo descubierto en un laboratorio a la compleja realidad de un paciente canceroso".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 1988