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45º FESTIVAL DE VENECIA

Los pronósticos sitúan a Angelopoulos, Olmi y Sembene como máximos aspirantes al León de Oro

ENVIADO ESPECIAL El italiano Ermanno Olmi, con su Leyenda del santo bebedor; el griego Theo Angelopoulos, con Paisaje en la niebla, y el senegalés Ousmane Sembene, con Campo de Thiaroye, son considerados en los pronósticos de la crítica internacional como los máximos aspirantes a que esta noche, en la sesión de clausura de la Mostra, vaya a sus manos (con la posible excepción de Olmi, que no suele acudir a este tipo de ceremonias) el legendario León de Oro, uno de los más codiciados galardones entre los que conceden los festivales europeos de cine.

En la sorprendente inclusión de Sembene entre los favoritos, sin restar méritos a su simplemente buena película, vuelve a intervenir -como ocurrió el año pasado en San Sebastián, y el anterior en Cannes- el paternalismo de los intelectuales europeos respecto del cine del Tercer Mundo.El nombre de Pedro Almodóvar suena entre los aspirantes a uno de los premios secundarios, y la actriz Carmen Maura, que también se baraja como directa rival de Shirley MacLaine e Isabelle Huppert para el premio de interpretación femenina, obtuvo ayer un importante premio extraoficial, el que concede la revista Ciak, perteneciente al grupo Reteitalia, de Silvio Berlusconi, cuya resonancia en medios industriales es muy alta y que puede significar un gran salto adelante en la carrera de esta gran actriz española.

Premio de los Cinco

También se otorgó ayer la primera edición de un nuevo premio de carácter extraoficial, el llamado Premio de los Cinco, cuyo jurado lo compondrán los críticos cinematográficos de cinco grandes diarios europeos, según dice textualmente su convocatoria, y que en esta ocasión han sido los de The Times, de Londres; Frankfurter AlIgemeine Zeitung, de Francfort; Le Figaro, de París; Corriere della Sera, de Milán, y EL PAÍS, de Madrid. El premio fue a parar a manos del veterano actor norteamericano Don Ameche, notable protagonista del filme de David Mamet Las cosas cambian.Y mientras en los esquinados corredores y mercadillos de la Mostra vuelve a hablarse de cine, la resaca del llamado día S, que unos leen como día de Scorsese y otros como día de Satanás, se aleja flotando entre las brumas adriáticas como lo que realmente es: una pompa de jabón político, con irisaciones de azul italiano y amarillo vaticano.

La impresión, prácticamente unánime, es que en los días pasados se ha montado aquí, a costa de La última tentación de Cristo, y, de paso, también a favor de sus futuros rendimientos económicos, un tinglado inimaginable en otras latitudes, pues en ningún lugar de esta parte del mundo resulta todavía tan erizado el lado político de lo religioso.

El cine, una vez más, se ha convertido en laboratorio estético de un pulso entre intereses, estrategias y poderes estrictamente terrenales, nada estéticos por cierto. En un reciente editorial, el periódico comunista L'Unitá abrió una grieta por la que ayer se escaparon en toda la Prensa italiana los interlineados del juego de desafíos y de zancadillas oculto en este embrollo: detrás de todo el día S está el actual proceso de discusión de las relaciones entre la Iglesia y el Estado italiano, en el que el verdadero conejo de Indias no ha sido el filme de Scorsese, sino la Magistratura de este país, en cuyas manos convergen los hilos que mueven en las calles una insólita persistencia de delitos "específicamente religiosos" en el marco de un Estado que desde el Concordato de 1984 es laico.

[Entre las películas que quedaron para la recta final de este festival se encuentran Un señor muy viejo con unas alas enormes, del argentino Fernando Birri, rodada en Cuba y basada en un cuento de García Márquez, y El rey del ajedrez del chino Tang Wenji. Birri afirmó que su filme " quiere ser un microcosmos latinoamericano, una fábula delirantemente barroca, donde la ironía es el elemento corrosivo más importante".]

Dos pasiones

El seminario y la retrospectiva de toda la obra cinematográfica de Pier Paolo Pasolini ha sido, en esta Mostra embarullada por pasiones fingidas, la reconstrucción minuciosa y apasionada de una verdadera pasión contemporánea, la del gran poeta de la imagen y la palabra. Entre los inéditos fílmicos de Pasolini ahora recuperados hubo auténticas reliquias visuales y una reliquia escrita: este bellísimo y emocionante poema que escribió, a bote pronto, a raíz de la muerte, otra pasión cinematográfica no fingida, de Marilyn Monroe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de septiembre de 1988