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Entrevista:

Javier Gómez Navarro: "Europa me aburre"

El secretario de Estado para el Deporte dice ser un aventurero enamorado de Suramérica

Javier Gómez Navarro dirige los destinos burocráticos del deporte español desde su puesto de secretario de Estado para el Deporte. En un país donde los dirigentes son tan famosos como los propios deportistas, Gómez Navarro se ha convertido en una imagen habitual en los medios de comunicación. Sin embargo, pocos saben que Gómez Navarro ha llegado al deporte por pura casualidad, gracias a una serie de coincidencias. Ingeniero de profesión, vivió' en Bolivia un año; fue gerente de la desaparecida revista Cuadernos para el Diálogo; creó otra revista, Viajar, y de allí pasó a dirigir la agencia Marsans, antes de ser nombrado secretario de Estado para el Deporte.

Javier Gómez Navarro tiene una figura poco acorde con su cargo. Sin embargo, cuando se mantiene una larga conversación con él se comprende el por qué de su buena imagen como secretario de Estado para el Deporte. Tiene la virtud de saber escuchar, y eso, en un puesto donde deben oírse muchas tonterías -en el deporte todavía hay mucho dirigente aficionado, resabiado o soñador-, es realmente imprescindible. Gómez Navarro parece una persona que sabe disfrutar de cada minuto de la vida. Trata de ofrecer un discurso tranquilo, pero en realidad explica sus ideas con una pasión moderada a golpe de despacho. Una pasión que llega a desbordarle cuando habla de Suramérica, un continente en el que llegó a vivir durante un año y que visita constantemente.Pregunta.. ¿Dónde va a ir usted de vacaciones?

Respuesta. Voy a hacer un crucero por el Mediterráneo: Italia, las islas griegas, Estambul...

P. Usted creó la revista Viajar y presidió una agencia multinacional, Marsans. ¿Siente usted una atracción especial por los viajes?

R. Bueno, yo provengo de una familia de clase media-alta, y salí al extranjero, completamente solo, en el año 1958, cuando nadie viajaba en este país.Con 12 años, mis padres me enviaron a estudiar alemán tres veranos seguidos a Múnich. Desde entonces he sentido una fascinación total por conocer nuevas culturas, nuevos mundos. Y realmente yo cuando cerró la revista Cuadernos para el Diálogo, de la que yo era gerente, me inventé la revista Viajar porque me permitía cumplir mis ilusiones.

P. ¿Viajar solo le crea problemas?

R. Realmente, estás en un mundo extraño. Yo, corno lo he hecho desde muy joven, no he tenido problemas. Creo que te ayuda a concentrarte más en ti mismo, a crear una capacidad de ensoñación e imaginación muy positiva. En mis épocas juveniles yo era capaz de llorar en una puesta de sol. Cuando estás solo te descubres más a ti mismo, te das cuenta de que eres distinto a los demás.

P. ¿Cuál es el viaje del que guarda mejor recuerdo?

R. Una travesía de la cordillera andina en coche. Fuimos desde Santa Cruz a La Paz, Lima y Quito. Eran carreteras sin asfaltar, y no- podías ir más allá de los 25 kilómetros por hora. Fue en 1977, pero, desgraciadamente, ese viaje ya no se puede hacer ahora, a causa de la presencia del grupo guerrillero Sendero Luminoso.

P. ¿Suramérica le atrae especialmente?

R. Sí. Sus gentes son mucho más comprensivas, más tolerantes. Allí te das cuenta de las diferencias entre las culturas y las civilizaciones, que no tienen el mismo valor las cosas, que no existen los valores absolutos. En Suramérica tienes que aprender a relativizarlo todo, porque la vida tiene un significado. completamente distinto.

P. ¿Y qué prefiere, Suramérica o Europa?

R. Mucho más Suramérica. Europa es un continente dormido o casi muerto. Cuando te levantas, sabes lo qué te va a ocurrir a lo largo del día. En Suramérica puede pasar cualquier cosa. Desde la tragedia hasta la magia..., la sorpresa. Para alguien que tiene el sentido de la aventura, como yo, Europa es aburrida. Si coges un autobús en Suramérica no sabe s a qué hora vas a llegar. No hay puentes en los ríos, porque las aguas cambian continuamente su cauce, y te sientas sobre una piedra a la espera de que las aguas bajen para que puedas cruzar. En la cordillera andina hay continuos desprendimientos, y muchas veces el conductor del autobús hace bajar a los pasajeros y les entrega una pala para que quiten las piedras. Varía radícalmente el sentido del tiempo.

Las raíces y la cultura

P. ¿Y qué conclusiones ha sacado?R. Bueno, mis valores no han cambiado. Yo pertenezco a una cultura y tengo mis raíces. Soy español, y mi relación con Suramérica no me ha conducido a la marginación, como sí le ha sucedido a otra gente. Pero ahora siento una gran admiración por el esfuerzo humano que representaron las expediciones españolas del siglo XVI, por la mezcla de culturas española e indígena que se produjo y sobre todo por la lucha contra la naturaleza que tuvieron que soportar los expedicionarios españoles. Hay que conocer la cordillera andina para saber lo que debieron sufrir.

P. ¿En algún momento ha sentido la sensación de felicidad total?

R. En la Amazonia. Allí pierdes por completo el sentido de la realidad. Pierdes toda referencia geográfica y todo cambia por completo. Al cabo de un tiempo te sientes parte integrante de la naturaleza. Hasta la temperatura de tu cuerpo cambia, y, pese al calor, dejas de sudar. Ves crecer las plantas de una hora a otra..

P. ¿Cómo ha elegido usted este año un crucero por el Mediterráneo si tanto le fascina la aventura?

R. Porque no tengo tiempo. Para la aventura no puedes tener calendario. Has de ir sin nada previsto. Sólo el avión de ida y vuelta, y el resto sin programar.

P. Creo que usted estuvo viviendo un año en Bolivia.

R. Fue en 1973. Un amigo puso en marcha un proyecto de educación de niños abandonados en Sama Cruz, siguiendo el método de Makarenko Y su Poema pedagógico, publicado después de la Revolución rusa. Estuve todo el tiempo sin saber si volver o no a España. Pero al final volví, porque aquello me creaba un sentimiento tremendo, que es la desesperación. Ves que no se progresa. Que hay una desigualdad insufrible. Si eres de allí lo soportas porque no tienes más remedio. Ese sentimiento, creo, es la causa de la radicaliación de los curas españoles en Suramérica, y muchos de ellos casi se vuelven guerrilleros. Hay unas injusticias tremendas. Por eso cuando se ha conocido la marginación tan tremenda, la miseria real que se vive en Suramérica, se comprende mucho más a Cuba. Comprendo que desde una visión occidental Cuba no se entienda, porque yo no dejo de ser europeo y allí me siento limitado en mi libertad. Pero desde una óptica latinoamericana todo se ve de otra forma.

P. Usted se casó en Bolivia a principios de este año.

R. Sí, lo hice porque allí, en la colonia educativa de Santa Cruz, todavía está un sacerdote español amigo mío. Por eso tenía sentido casarme allí y a lo mejor no hubiera tenido sentido. hacerlo en otro sitio.

Aventura y deporte

P. ¿Y cómo liga su sentido de la aventura con el deporte?R. Bueno, era un mundo desconocido para mí. Como experiencia personal era una aventura, aunque al final el sistema estatal en Europa está muy estructurado y te evita vivir aventuras. En Europa uno de los valores principales es la seguridad. Yo tengo una curiosidad universal por las cosas y las personas, y ahora, en mi cargo, veo a mucha gente muy atípica. El descubrimiento humano de las personas me produce curiosidad. A mí me gusta que la gente me cuente cosas, escucharles. Aunque tengo una visión parcial del deporte, porque por cada 10 personas que veo, sólo una es un deportista.

P. Durante el crucero por el Mediterráneo, ¿va a llevarse consigo el borrador de la futura ley del Deporte?

R. No. Por eso me voy a un crucero. Porque me convierto en persona. Es la evasión total, el descanso forzoso. Ni voy a leer la Prensa ni voy a ver la televisión. En un barco te aíslas por completo, y yo, que soy hiperactivo, necesito obligarme a descansar. Cuando llevas una actividad muy grande te autolimitas en tus sentimientos. Y debes descansar para recuperar la capacidad de sentir aspectos racionales. -

P. Usted ha cambiado muchas veces de trabajo...

R. Nunca he durado más de cuatro años en un sitio. Mi teoría es que aprendes en un año, haces las cosas en las que crees en los dos siguientes, y en el cuarto empiezas a pensar que lo más importante ya lo has llevado a cabo y que debes cambiar.

P. Según esa teoría, usted no estará al frente del deporte español en un año como 1992.

R. Yo me comprometí por esta legislatura, que acaba en 1990. Si no queda más remedio seguiré hasta 1992, pero creo que el plazo óptimo son cuatro años. En ese tiempo das lo mejor que tienes; luego es la rutina.

P. ¿Qué piensa usted de 1992?

R. Va a ser un año para echarse a nadar en España y vivir intensamente.

P. Y cuando acabe con el deporte, ¿qué hará usted?

R. No lo sé. No planifico mi vida. Seguramente volveré al mundo de la empresa, que es el mío. No me veo como político profesional, porque te ves obligado a depender en exceso de decisiones ajenas. Mi vida ha estado llena de hechos aislados que se han encadenado. Y no me ha ido tan mal...

Métodos de relajamiento

El secretario de Estado para el Deporte reconoce que su mayor dificultad es olvidar los problemas de su trabajo. "Tardo entre una y dos horas en convertirme de nuevo en ser humano", explica. "Soy muy intenso, me impregno de mi trabajo. Me cuesta mucho abandonar las obsesiones del trabajo".Gómez Navarro reconoce que aprender a evadirse de sus responsabilidades ha representado un problema para él: "Ha sido un aprendizaje largo y difícil. Antes era incapaz de evadirme. La responsabilidad te inhibe hasta con tu pareja. Sólo ves lo tuyo y tus problemas". Su método de relajamiento es muy particular: "Mi método de desintoxicación consiste en sentarme en el sillón y ver la tele, pongan lo que pongan. Es un ejercicio mecánico que, posiblemente, me permite huir de mis obsesiones. Por eso duermo muy poco. Llego a casa a las 10 y hasta las 12 no me olvido del trabajo. Entonces hablo con mí mujer, salgo a tomar una copa o escucho música, y alrededor de las dos me acuesto".

Además de una gran colección de libros de viajes, Gómez Navarro tiene una especial predilección por la ópera, y, sobre todo, por La Traviata.

Pregunta.- ¿Qué elegiría usted: La Traviata, con Montserrat Caballé y Josep Carreras, o un Real Madrid-Barcelona?

Respuesta.- En abstracto, sin condicionantes, elegiría ir a ver La Traviata. Pero que en el partido de fútbol se juegue el título de Liga, por ejemplo, podría hacer cambiar mis planes. Yo soy un futbolero, me gusta mucho el fútbol, y, realmente, la elección sería difícil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de agosto de 1988

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