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Dos guardias civiles de Tráfico, asesinados en Navarra por la explosión de un coche bomba

Dos guardias civiles pertenecientes a la Agrupación de Tráfico resultaron muertos ayer en la localidad navarra de Estella como consecuencia de un atentado perpetrado con un coche bomba en pleno centro de la citada localidad. El atentado se produjo a las 7.30 horas , ala altura del número 47 del paseo de la Inmaculada y a consecuencia de la explosión murieron los agentes de la guardia Civil Antonio Fernández Álvarez, natural de Salamanca, de 36 años de edad, y José Ferri Pérez, natural de Alicante y de 34 años de edad.

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Este es el primer atentado con víctimas mortales cometido por ETA desde que el pasado 6 de junio, el industrial Patm Zabaleta fuese asesinado en la localidad guipuzcoana de Elgóibar.Un testigo presencial del atentado de ayer señaló que el coche bomba, un Seat 1430 matrícula de Bilbao 7938-0, estaba estacionado en un paso de cebra. El coche contenía en su interior 25 kilogramos de amonal y 40 kilos de metralla con fragmentos de acero, y, según los expertos policiales, fue accionado a distancia por los miembros del comando terrorista al paso del Talbot Horizon en el que viajaban los dos guardias civiles. La muerte de ambos se produjo en el acto, según señaló el médico forense Mariano Irurzun, quien añadió que los fallecidos presentaban un choque traumático con múltiples fracturas y fractura craneal con pérdida de masa encefálica. La explosión del coche bomba fue muy intensa y produjo un incendio en el vehículo de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil que carbonizó los cuerpos de los dos agentes hasta dejarlos irreconocibles. Efectivos del parque de bomberos de Estella acudieron al lugar para sofocar el incendio del turismo. Los cadáveres de ambos fueron levantados por orden del juez Sergio Aza Leoz sobre las 10.30 horas de la mañana y conducidos al hospital de Estella.

Antonio Fernández había ingresado en la Guardia Civil en el año 1976 y estaba destinado en Estella desde 1979. Tenía dos hijos de 10 y 6 años de edad. José Ferri, natural de la localidad alicantina de Ibi, ingresó en el cuerpo en 1976 y estaba destinado en Estella desde 1986. Tenía tres hijos de 10, 8 y 3 años de edad.

La violenta explosión del coche bomba provocó también heridas a una joven madre que en el momento de producirse el atentado preparaba el biberón para sus dos hijos gemelos de dos meses de edad en un primer piso del número 47 del paseo de la Inmaculada, lugar en el que se produjo la explosión.

El bebé herido

La metralla alcanzó el domicilio de María del Puy García Michelena, de 24 años, hiriendo también a su hijo de dos meses Héctor Catalán. La mujer salió a la calle gritando y con el bebé en los brazos, lleno de sangre, según testigos presenciales. Inmediatamente fue conducida al hospital de Estella, donde fue atendida de diversas erosiones y heridas varias en el brazo izquierdo y rodilla derecha por rotura de cristales, con pronóstico leve.El bebé sufría heridas incisas en el brazo y pómulo izquierdos y erosiones varias en el cráneo por rotura de cristales, también con pronóstico leve. Ambos fueron enviados a su domicilio posteriormente.

La extracción de los cadáveres calcinados de los dos guardias civiles fue muy dificultosa, ya que el vehículo estaba recostado de medio lado contra un muro, y los equipos de la DYA bomberos y SOS-Navarra necesitaron utilizar equipos cortachapas para rescatar los cuerpos que permanecían sentados en sus asientos.

En el interior del coche bomba utilizado por el comando terrorista, la Guardia Civil encontró diversa documentación a nombre de Hernández Castaños así como pegatinas antinucleares, un pañuelo atado al volante, un papel en el que se leía "España kalera" y un diccionario de euskera.

El vehículo quedó irreconocible, y un gran fragmento del mismo, de unos 50 centímetros de longitud, voló por encima de un bloque de seis pisos y cayó en un patio interior situado a unos 200 metros del lugar del atentado. Tres vehículos estacionados en las inmediaciones, así como ven tanas y balcones de varios bloques de viviendas, resultaron gravemente dañados, al igual que numerosos establecimientos comerciales.

La capilla ardiente con los cuerpos de los dos agentes fue instalada en la tarde de ayer en el Ayuntamiento de Estella. Los funerales por ambos se celebrarán hoy, lunes, a las 11 de la mañana, en la iglesia parroquial de San Juan, de esta localidad. A la ceremonia asistirán, según informaron ayer fuentes de la Delegación del Gobierno en Navarra, el ministro del Interior, José Luis Corcuera; el secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, y el director general de la Guardia Civil, Luis Roldán.

[Mientras, ETA asumió ano che en una llamada a la delegación de la agencia France-Presse en Bayona la autoría de los dos atentados ocurridos el viernes en Bergara (Guipúzcoa) y Arakaldo (Vizcaya) en los que resultaron heridos cinco guardias civiles y un paisano, según informa dicha agencia de prensa. El comunicante no dijo nada sobre el atentado de ayer en Estella].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de agosto de 1988

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