Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Al presidente del Gobierno español

Se confirma. Definitivamente se confirma. En Euskadi no nos aburrimos nunca. Cada vez que creemos que nuestra capacidad de asombro está ya más que superada, aparece por ahí alguien con una desconcertante propuesta, o una declaración sorprendente que nos hace partirnos de risa o hervir de indignación alternativamente (o ambas cosas a la vez, rizando el rizo). Es el caso de las declaraciones del señor González en su última conferencia de prensa.No está mal, señor González, que se reconozca oficialmente desde el Gobierno, por primera vez en casi cuatro años, que fueron los GAL quienes asesinaron al señor Brouard. No está mal, aunque no dice mucho en favor de la inteligencia y agilidad mental de su Gobierno al haber necesitado nada menos que tres años y ocho meses para llegar a esa conclusión, cuando en Euskadi hasta los niños lo sabían ya el 21 de noviembre de 1984.

Y tras el descubrimiento nos dice usted, en ese tono autoritario y agresivo, tan suyo, que ha sido la policía española la única que ha hecho diligencias exitosas en el caso.

Y más todavía: que si no se ha ido más lejos ha sido porque los amigos del señor Brouard han intentado impedirlo.

Los amigos del señor Brouard han estado desde el primer momento demostrando con las palabras y los hechos que lo que usted acaba de declarar es radicalmente falso.

Fueron los amigos del señor Brouard los que, la misma tardenoche del 20 de noviembre de 1984, se batieron cuerpo a cuerpo con su diligente policía para impedir que nos arrebataran el cuerpo, como tantas veces han hecho con otros tantos luchadores vascos.

Fueron los amigos del señor Brouard los que, enfrentándose a la chulería de su gobernador civil ("no permitiré ninguna manifestación pública"), le tributaron el 22 de noviembre el mayor y más caluroso homenaje que se recuerda en Euskadi.

Fueron los amigos del señor Brouard los que apoyaron desde el principio a la famífia para que ésta ejerciese la acusación particular en el caso, con el objetivo, precisamente, de ir hasta el fondo del asunto.

Fueron los amigos del señor Brouard los que, asumiendo las posibles represalias, dijeron ya entonces que se apuntara a las esferas más altas para encontrar a los verdaderos responsables.

Han sido los amigos del señor Brouard los que, año tras año, han informado puntualmente a la opinión pública de los avances, los abundantes indicios y las innumerables trabas que nos hemos ido encontrando a lo largo de estos años. Y por ello han tenido que sufrir citaciones, suplicatorios, procesamientos..., en sus propias carnes, mientras todos sabemos que hasta hoy sigue habiendo un único procesado en

Pasa a la página siguiente

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de agosto de 1988