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Crítica:CINE /'LA VOZ DEL SILENCIO'

Cuento político

Érase una vez un niño, frase que aparece escrita en la pantalla tras los títulos de crédito, avisa al espectador. La película ilustra en imágenes un guión a modo de cuento contemporáneo, cuyo desarrollo argumental se basa en la actitud de un joven de 12 años, una pequeña estrella de la liga juvenil de béisbol que decide abandonar su deporte favorito cuando toma conciencia de la amenaza nuclear, manifestando así su protesta. Su gesto, recogido por la Prensa, será secundado por los adultos, figuras de populares deportes y finalmente por los niños de todo el mundo, que inician un pacto de silencio.La fábula política, enmarcada en la atmósfera de desarme nuclear de los últimos tiempos, da un paso más con respecto a la política actual en dicho campo: el desarme parcial no es suficiente. La acción del filme es ocasión para el debú en la pantalla del astro del baloncesto Alex English y del joven Joshua Zuelilke y para el regreso del siempre convincente Gregory Peck, que da vida al presidente de Estados Unidos.

La voz del silencio

Dirección: Mike Newell. Guión: David Field. Fotografía: Robert Elswit. Música: Elmer Bernstein. Producción: David Field. Estados Unidos, 1987. Intérpretes: Joshua Zuelhke, Alex English,Gregory Peck, Jamie Lee Curtis, Dean Alexander, Natalie Oliver, Vasek C. Smith. Estreno en Madrid: cines Carlton, Real Cinema, Paz.

El realizador británico Mike Neweil, notable en Bailar con un extraño, película basada en un suceso real de crimen pasional, demuestra encontrarse también a gusto en esta fábula de ficción. El clima de inquietud está bien logrado desde el principio y capta el interés del espectador, aunque el mensaje pacifista, según comienza el desenlace del filme, se torna demasiado increíble, no dejando a su término el buen recuerdo que hacía presumir su principio.

La utilización de la banda sonora, y en ella la música de Elmer Bernstein, colaboran a la funcionalidad y precisión de sus más emotivas secuencias.

A pesar de lamentar su final, aunque se trate de un cuento la parábola es demasiado pueril, La voz del silencio es un producto digno, y aunque no acabe de ser una buena película, es interesante y personal, despierta simpatía y representa uno de los pocos estrenos estivales que se pueden visionar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 1988