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Raúl Alfonsín anuncia un plan de estabilización económica para controlar la inflación

El presidente Raúl Alfonsín anunció al país, en un mensaje transmitido por radio y televisión en la tarde del martes, la aplicación de un nuevo plan económico para "dar la batalla definitiva" contra la inflación. Las medidas, que se basan en un riguroso ajuste del déficit fiscal, la promoción de las exportaciones industriales y un acuerdo con los empresarios para limitar el aumento de los precios, fueron enérgicamente rechazadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), los gentes del sector agropecuario y la oposición.

El peronismo intenta promover un juicio político al ministro de Economía, Juan Sourrouille, en el Parlamento. El plan, al que la Prensa llama Primavera, nace con una fuerte oposición sindical y en las peores condiciones políticas. Los tres días de "seriado cambiario" dispuestos por el Banco Central para inmovilizar los fondos bancarios y las operaciones en divisas hasta que se anunciaran los nuevos tipos de interés y la devaluación de la moneda, generaron un estado de visible inquietud en la población. Cuando se confirmó un aumento del 30% en todas las tarifas de las empresas del Estado, los comerciantes minoristas se lanzaron a una incontrolable elevación de precios que, en algunos productos, fue superior al 50%.Por su parte, los consumidores agotaron las reservas de combustible en las estaciones de servicio en las grandes ciudades y, en Buenos Aires, acabaron hasta con los bonos del metro. El tercer día consecutivo sin operaciones bancarias se caracterizó por la ausencia de dinero. Las redes de cajeros automáticos también se quedaron sin billetes.

Mediación

El presidente Raúl Alfonsín tuvo que intervenir personalmente para evitar las dimisiones del ministro de Obras y Servicios Públicos, Rodolfo Terragno, y del secretario de Estado de Agricultura, Ganadería y Pesca, Ernesto Figueras, que estaban en desacuerdo con la mayoría de las medidas adoptadas por el equipo económico. Terragno declaró que "el 30% de aumento de las tarifas por los servicios de las empresas del Estado será difícil de asimilar para la población". Por su parte, Figueras aceptó las "retenciones encubiertas" a las exportaciones agropecuarias "porque debo seguir junto al presidente".Los presidentes de las organizaciones agropecuarias más importantes del país -la Sociedad Rural Argentina, la Confederación de Productores, la Federación Agraria y Coninagro- coincidieron en que el plan es confuso y lamentable. "Nos obligan a rechazarlo en todos sus términos", dijo uno de ellos. Alfonsín les citó ayer a una reunión para pedirles apoyo hasta el mes de abril en que, prometió, "regirá un tipo de cambio único y libre".

Los productores agropecuarios advierten que la liquidación de sus exportaciones según el tipo de cambio llamado comercial -que se cotiza a un 20% menos que el denominado financiero- es un "impuesto encubierto". Esta medida, que se aplica para estimular las exportaciones industriales, tampoco parece conformar a los dirigentes de la pequeña y mediana industria. Estos se ven afectados por la disminución del consumo en el mercado interno y las dificultades para exportar a precios competitivos en el mercado internacional.

La CGT, central única de trabajadores, ordenó la "sesión permanente" de sus regionales en todo el país y aseguró en un comunicado que "no vamos a tolerar que se intente convalidar la acelerada recesión del consumo y la pérdida del valor real del salario". Acusa, además, de "camarilla tecnocrática" al equipo económico y al Gobierno de imponer las medidas "por la vía del autoritarismo". El ministro de Trabajo, Ideler Tonelli, citó a Saúl Ubaldini, el secretario general de la CGT, para pedirle "comprensión y apoyo" a las medidas. Los dirigentes sindicales parecen decididos a lanzar un "plan de lucha" y a declarar una nueva huelga general el próximo mes.

El peronismo, principal partido de la oposición, exigió ayer el "juicio político" en la Cámara de los Diputados del ministro Sourrouille y de todo su equipo. El diputado José Luis Manzano, presidente del bloque peronista, anunció una "ofensiva total" que debe terminar, a su juicio, "con la renuncia de todos y la designación de un ministro capaz de controlar la situación hasta que se realicen las elecciones generales".

El bloque radical resiste la embestida sin presentarse al debate en las comisiones de la cámara. Los analistas económicos coinciden a su vez en que el nuevo plan sólo provocará una "baja artificial" de la inflación durante dos o tres meses, pero aclaran que no resuelve los problemas de fondo de la economía argentina.

[El nuevo plan económico argentino, sin embargo, recibió el apoyo entusiasta de John Reed, presidente de Citicorp, locuaz comentarista en asuntos económicos latinoamericanos. Reed, conocido defensor de las recetas de austeridad aplicadas por el Gobierno de Pinochet en Chile, calificó el plan argentino de "necesario, a fin de evitar el deterioro de su economía". John Reed hizo estas declaraciones después de entrevistarse en México con el presidente De la Madrid y estimó que Ios problemas argentinos son mucho más serios que los mexicanos".]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de agosto de 1988

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