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Ceaucescu y Grozs se van sin dialogar

En Varsovia no se ha producido el encuentro vaticinado entre el presidente rumano Nicolae Ceaucescu y el jefe del partido comunista húngaro, Karoly Grosz, por la sencilla razón de que sólo podía concluir en fracaso. Ambos se saludaron durante la conferencia, pero no se reunieron. Grosz se entrevistó con Jaruzelski por la tarde. Ceaucescu había partido al mediodía. El diálogo entre los líderes aliados y vecinos es imposible.Con Ceaucescu es ya muy dificil hablar, asegura quien ha visto últimamente al líder rumano. Ha dejado de ser el miembro díscolo del Pacto de Varsovia para convertirse en su problema psiquiátrico.

"Los participantes en la reunión intercambiaron informaciones y opiniones sobre el desarrollo interno de sus respectivos países". Esta frase, que sólo dice algo a quien está acostumbrado a comunicados crípticos como los que aún proliferan en el Este de Europa, es el único indicio de que en la reunión de los líderes de los siete países del Pacto de Varsovia se habló del lastre que suponen algunos de los participantes para la política de Gorbachov. También se trataron las diferencias y tensiones ideológicas, económicas y nacionales que han salido a la luz con las reformas del sistema soviético.

La tan manida actitud utilizada ayer por el hasta ahora secretario general de la alianza, el polaco Jaroszek, de ignorar todas las preguntas al respecto para responder cualquier otra cuestión apetecida, no hace sino corroborar las dificultades de los aliados en utilizar un lenguaje común. Gorbachov es incompatible con Ceaucescu. El líder soviético intenta poner en funcionamiento un sistema despojándolo de sus malformaciones, como la sumisión, la apatía, la represión y la desinformación. Ceaucescu vive de estas perversiones del sistema.

Ceaucescu no apareció en la pasada cumbre del Pacto de Varsovia en Berlin este el pasado aflo. Ahora ha venido y firmado. La próxima cumbre se celebra en Bucarest y él será anfitrión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 1988