'Perpetuum movile'
Los cinco británicos y tres Irlandeses que componen el grupo The Pogues confirman que la música es un perpetuum movile, que se mueve en sentido circular y se da energía a sí misma. El círculo en el que se desarrollan sus canciones es concéntrico con el que en los años setenta describían grupos como Steelye Span, Fairport Convention, Malicorne y otros españoles que lo intentaron con menor fortuna. Más atrás quedan grupos clásicos como The Dubliners, de los que The Pogues se consideran deudores, y el centro de estos círculos se sumerge en las profundas raíces musicales irlandesas.A The Pogues les ha correspondido el grato y difícil papel de abanderar el movimiento que se reencuentra con un estilo basado en el folclor, que desde el estallido del punk en 1977 fue sepultado y parecía sin posibilidades de resucitar, aunque grupos como Milladoiro y Oskorri han mantenido con dignidad la llama de esta música en el norte de España. The Pogues dan sentido a este resurgimiento porque profundizan en la esencia de lo popular, por encima de las modas coyunturales que les han situado en primer plano de actualidad a los 11 años de su formación.
The Pogues
Shane MacGowan (voz, guitarra y percusión), Spider Stacy (tin whisde y voz), James Fearriley (acordeón y teclados), Terry Woods (mandolina, cítara, guitarra y voz), Jem Finer (banjo, cítara, mandolina y coros), Philip Chevron (guitarra y coros), Darryl Hunt (bajo y coros), Andrew Ranken (batería y armónica). Sala Jácara.Madrid, 14 de julio.
The Pogues defienden con furia y pasión, con fuerza y energía, la música que han vivido desde niños
Pero también escupen los textos con desgarro punk para demostrar que no se aferran desesperadamente a un pasado incapaz de renovarse. Instrumentos tradicionales como mandolinas, guitarras, banjo, acordeón y tin whistle se apoyan en una base rítmica muy potente de batería y bajo que les permite desarrollar los ritmos binarios característicos de la música popular con un tiempo espectacularmente vivo y rápido que incita al baile y a la alegría. El repertorio está formado mayoritariamenmte por jigas, reels y otros aires irlandeses, aunque su amplitud de planteamientos les permite romper referencias tradicionales para incluir elementos más libres y personales, que constituyen el atractivo fundamental y la aportación más interesante de The Pogues a una música popular que se encuentra en la necesidad permanente de actualizarse para no convertirse en objeto de estudios antropológicos. Son magníficos instrumentistas y los arreglos están perfectamente elaborados, sin lugar para el descontrol. No son los revolucionarios de una música eterna, pero responden a las exigencias mínimas que debe tener un grupo de sus características: que los músicos se diviertan con lo que hacen, que su música escape de lo superficial y que el público salga del concierto con una sonrisa en los labios.


























































