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El automóvil: el gran suicidio francés

La mortalidad ha disminuido en Francia en 1987, según el Instituto Nacional de Estudios Demográficos. Los que todavía nos encontramos aquí sabemos que debemos estos agradables resultados a una mejor cobertura de la sanidad, a un invierno clemente y a una disminución de los accidentes en carretera.Sin embargo, esta disminución no debe producirnos más que una satisfacción mitigada. Si el número de muertos en la carretera, de 1972 a 1987, ha caído de 16.000 por año a menos de 10.000, este resultado todavía coloca a Francia entre los países donde el automóvil causa más muertes.

El Gobierno acaba de decidir, en vísperas de las grandes sangrías estivales, una campaña "de sensibilización y de represión". Este tipo de campaña se repite regularmente y da buenos resultados, pero provisionales. Poco después la curva sube. Para que continuara bajando sería necesario ir más allá de las medidas vacacionales y tomar medidas permanentes para modificar de forma definitiva la primera causa de mortalidad en la carretera: la manera de conducir de los franceses.

Asegurar la disciplina en la carretera y la educación vial constituye una de las tareas de las que se puede afirmar, sin el menor género de dudas, que el Estado está relevado, pero que sólo el Estado puede hacerse cargo.

9 de julio

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