RELIGIÓN

El Papa reorganiza el sistema de gobierno de la Iglesia y refuerza la Secretaría de Estado

Juan Pablo II reorganizó ayer el sistema de gobierno de la Iglesia. El Papa ha confiado el poder de coordinación y de control de la actividad de la curia romana a la Secretaría de Estado, que reducirá al Ministerio de Asuntos Exteriores a una simple sección. De este modo, la Secretaría de Estado no sólo sigue siendo central en el gobierno de la curia, sino incluso más fuerte. A su vez se refuerza el papel de las llamadas visitas ad limina de los obispos de todo el mundo a Roma. Ayer fue presentada la nueva constitución apostólica, Pastor Bonus (Buen Pastor).

Juan Pablo II dijo que con este nuevo documento "se describen de un nuevo modo las misiones de la Curia romana, ya definidas anteriormente por el papa Pablo VI en 1967". En aquella ocasión, a la luz del concilio Vaticano II, el Papa Montini centralizó el poder de la Santa Sede en la Secretaría de Estado, de la que él había sido sustituto con Pío XII.La nueva constitución recoge algunas normas del nuevo Código de Derecho Canónico Se crea un "Oficio Central para el Trabajo", que se va a encargar de los problemas laborales de los empleados del Vaticano y la "Pontificia Comisión para la Conservación del patrimonio artístico de la Santa Sede". A la Congregación del Clero corresponderá ahora regular los problemas de los miles de sacerdotes que han pedido la dispensa del celibato, hasta ahora en manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), que ve reforzado su papel de vigilante de la ortodoxia. En el nuevo documento, de 106 páginas, tan sólo se han dedica do diez líneas al secretariado para el Diálogo con los no creyentes.

Las cuentas del 'banco'

Contra todos los pronósticos, el Instituto para las Obras de la Religión, también conocido como banco del Papa, no se ha visto afectado. El arzobispo Paul Marcinkus sigue siendo su presidente, aunque de ahora en adelante dicho organismo deberá informar de sus actividades a una comisión de 15 cardenales que examinará los balances económicos del Vaticano.El documento insiste en que hay que ver a la Curia como un servicio "no de poder, sino pastoral" y también en que no debe ser un diafragma entre la Santa Sede y las iglesias locales sino una "comunidad de trabajo" al servicio de toda la Iglesia bajo el riguroso control del Papa.

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