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El Supremo ordena entregar a los herederos de Saridakis los bienes de Marivent

La Sala Primera del Tribunal Supremo ha otorgado la propiedad de las obras de arte y los bienes muebles contenidos en el palacio de Marivent, residencia veraniega de los Reyes en Palma de Mallorca, a los herederos del pintor Juan de Saridakis, cuyo patrimonio había sido donado en 1966 por Anunciación Marconi Taffani, viuda de Saridakis, a la comunidad de Baleares para que fuera convertido en un museo que llevara su nombre. Los bienes en litigio constan de unas 1.300 obras de arte de diversas épocas, una biblioteca de alrededor de 2.000 volúmenes y un centenar de muebles de distintos estilos.

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José Carlos Herrmann Marconi, hijo de Anunciación Marconi y heredero de Saridakis, había renunciado en 1978 a su derecho de propiedad sobre el palacio mientras fuera utilizado por el jefe del Estado, su sucesor o heredero como residencia para sus visitas a las islas. Pero en 1980 Herrmann reclamó la titularidad de los bienes de Marivent, por entender que la finalidad de residencia real a que fue destinado el palacio en 1972 por la Diputación Provincial de Baleares es incompatible con la existencia de un museo, cuyo objetivo no puede ser otro que su exhibición pública, y el consiguiente libre acceso a las dependencias.En febrero de 1986, el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Palma estimó la petición de Herrmann y revocó la donación de Anunciación Marconi en cuanto a las colecciones de arte, útiles de grabado y pintura, mobiliario, libros y ajuar del edificio. Asimismo, el juez ordenó la reversión del citado patrimonio a Herrmann y condenó a la Comunidad Autónoma -que absorbió a la diputación- y al Patronato de la Fundación Museo de Arte Saridakis a entregar inmediatamente los bienes en litigio.

Los sucesivos recursos presentados han sido rechazados, en noviembre de 1986 por la Audiencia Territorial de Palma, y ahora por el Supremo. Éste, que califica el litigio de "puro conflicto de intereses privados", declara que la Comunidad de Baleares interviene en el pleito como persona jurídica privada y no como Administración, ya que no actúa por un interés público, sino privado, como pueda serlo el de cualquier particular.

El Supremo recuerda que en la cláusula cuarta de la escritura de donación y de constitución de la Fundación, la donante y el entonces presidente de la Diputación Provincial, Rafael Villalonga, estipularon: "Los bienes donados se destinarán a perpetuidad a los fines que se indican en los Estatutos de la Fundación..., constituyendo el cambio de destino o su no utilización por un período superior a seis meses consecutivos causa de reversión de dichos bienes, que pasarán de nuevo al patrimonio de la donante, y si ésta hubiera fallecido, al de sus herederos".

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Ramón López Vilas, precisa que es evidente la voluntad de los contratantes de que la no utilización continuada de los bienes o su cambio de destino da lugar a la resolución del contrato, no al derecho a obtener la revocación, como la Comunidad Autónoma de Baleares pretendía.

Crear un museo

Además, la Diputación, cuando en la sesión del 25 de mayo de 1965 aceptó el ofrecimiento de la esposa de Saridakis, acordó destinar los bienes a la "instalación ole un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario".La sentencia señala que desde hace años el público no puede contemplar las colecciones de arte, mobiliario, libros y ajuar en la casa-palacio de Marivent, debido a que el inmueble constituye la residencia de la familia real cuando se desplaza a la isla, por lo que "poderosas e inevitables razones de seguridad imponen el cierre permanente del museo al público". Esa realidad incontestable, añade la sentencia, supone que aquellos bienes no sirven al fin para el que originariamente fueron destinados.

El Supremo declara procedente la devolución de los bienes al heredero de Saridakis, sin que ello afecte al disfrute del palacio por parte de la familia real.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de junio de 1988

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