Ir al contenido
_
_
_
_
Cartas al director

Intereses

Hace un tiempo, Cajamadrid me concedió una ayuda para la impresión de mi tesis doctoral. A los seis meses de solicitarla, y cuando ya los 1.000 folios de la investigación empezaban a amarillear, se me avisó que podía pasar a firmar y cobrar. En la correspondiente sucursal (Obra Social) el empleado me comunicó que aquello, bueno, no era exactamente una ayuda; se trataba de un préstamo -pero, eso sí, blando- del que incluso se me podían perdonar los intereses si la investigación llegaba a buen término. Sin hacer caso de estas premoniciones usureras y turbado por la fragancia de los 150 machacantes, me apresuré a firmar y salir pitando. Al cabo de un año me llegaron los primeros intereses: 10.000 plumas de vellón. Luego, los segundos: otras 10.000. Al poco, el primer plazo: 50.000 plumas (con intereses de demora, por supuesto), luego, otro más: 45.000 más,(sin intereses). A la hora de escribir esta carta, mientras observo tristemente el impreso recibido y leo: "Capital amortizado hasta la fecha: 75.000 pesetas", me pregunto con curiosidad cómo deben de ser los préstamos heayy-metal.-

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_