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Entrevista:

Lazar Mojsov: "Hay que evitar nuevas divisiones de Europa"

El presidente de la República Federativa de Yugoslavia visita por primera vez España

Lazar Mojsov, de 67 años, presidente de la República Federativa de Yugoslavia, considera que la "lucha por la igualdad entre los pueblos y los hombres es un proceso que nunca concluye", según declaró la semana pasada en Belgrado a un enviado especial de EL PAÍS. Mojsov, macedonio que entró en el partido a los 20 años y participó en la lucha partisana contra los alemanes, tiene previsto visitar España a partir de mañana, en lo que constituirá la primera estancia oficial de un jefe de Estado yugoslavo en nuestro país.

Lazar Mojsov afirma que España y Yugoslavia "pueden hacer mucho más en el campo de la cooperación, especialmente económica" y por ello espera lograr un reforzamiento de las relaciones entre ambos países. Jurista, periodista y diplomático, fue embajador en Moscú y ante las Naciones Unidas. Actualmente encabeza la presidencia colectiva de Yugoslavia, los herederos de Tito, forma colegiada del máximo órgano del Estado creada tras la muerte del legendario líder yugoslavo en 1980.Pregunta. La situación interna en Yugoslavia genera noticias alarmantes sobre huelgas, alta inflación, casos de corrupción y tensiones entre las Repúblicas. ¿Ha fracasado el modelo federativo y el socialismo autogestionario?

Respuesta. No se puede hablar ni de fracaso ni de crisis en nuestro sistema federativo y autogestionario. Nuestro sistema federativo está profundamente arraigado en las tradiciones de nuestra lucha de liberación nacional. Se creó cuando toda Europa estaba ocupada por los nazis. Instauramos entonces un sistema de igualdad de derechos de los pueblos y nacionalidades que se ha ido perfeccionando. La lucha por la igualdad entre los pueblos y los hombres es un proceso que nunca concluye, exige siempre nuevas respuestas.

Tenemos dificultades económicas, la Prensa las dramatiza por la simple razón de que es ésta una sociedad muy abierta a la crítica. Respecto a escándalos como el de Agrokommerc, el hecho de que saliera a la luz de muestra la voluntad de erradicar estos fenómenos.

En gran medida nuestros problemas económicos se derivan de nuestra deuda exterior. Somos y seremos un puntual pagador. En los últimos ocho años hemos pagado en servicio de la deuda el equivalente al monto total de la misma. Cuando podamos pagar en servicio de la deuda menos de un 25% de nuestros ingresos anuales en divisas, el sistema autogestionario se reforzará.

P. En Europa se están produciendo dos grandes procesos de integración, el de la Comunidad Europea y el del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) de los países socialistas. ¿No corre Yugoslavia el riesgo de quedar al margen de esta evolución y del desarrollo tecnológico?

R. Somos muy conscientes de estos procesos de integración. Desgraciadamente, llevan a nuevas divisiones que pueden ser muy profundas. Se están creando zonas económicas especiales como son la CE, el mercado único en el CAME o la EFTA [Asociación Europea de Libre Comercio], que probablemente gravitará cada vez más hacia la CE. Nosotros no queremos quedarnos fuera de estos procesos. Queremos una cooperación activa con todas estas comunidades.

Con nuestra posición en Europa, como país balcánico, mediterráneo, no alineado, independiente de los bloques y en vías de desarrollo, podemos ser un factor de equilibrio en las relaciones intereuropeas frente al peligro de nuevas divisiones.

La compleja armonizaciónP. Habla usted de integración interna. Las diferencias de desarollo entre la diversas repúblicas yugoslavas son enormes. ¿Qué posibilidad de coherencia real hay entre sociedades tan distintas?R. Las diferencias son evidentes. Las razones están en que Yugoslavia es un país joven crea do con diversos Estados. Su actual forma data tan sólo de 1943 En otros países, como Italia también existen diferencias entre el norte y el sur. Aquí sucede que los límites entre zonas de desarrollo desigual coinciden con las fronteras de repúblicas y provincias. Es un proceso muy complejo el armonizar los intereses en la federación.

Pero no hay tendencias separatistas, excepto en las intervenciones de algunas personas que tienen la voz muy alta y que piden la separación de una u otra provincia.

P. De las repúblicas ricas a la provincia pobre. En el sur, en Kosovo, se mantiene la grave tensión. ¿No ve allí un riesgo secesionista?

R. Kosovo no sólo era la región más subdesarrollada. La explosión demográfica que se ha dado allí es la mayor de Europa. Si Yugoslavia tuviera el mismo índice de natalidad, hoy no tendría 23 millones de habitantes, sino 73. Este crecimiento imposibilita el desarrollo. No hay un movimiento secesionista, salvo en la mente de algunos emigrantes incitados desde el exterior.

Los albaneses de Kosovo están unidos a Yugoslavia. Gozan de muchos más derechos y libertades que los albaneses en Albania. La solución del problema está en el esfuerzo común yugoslavo para el desarrollo económico de Kosovo y el establecimiento de un clima de confianza entre las diferentes naciones.

P. ¿Cuál es la situación de las relaciones, tan tensas en un pasado, de Belgrado con Tirana?

R. Nuestras relaciones con Albania se remontan a la lucha común en la guerra de liberación nacional; eran muy estrechas. Los cambios que hubo después no se dieron en nuestra política hacia Albania, sino en la albanesa hacia Yugoslavia. Primero era aliado nuestro, luego el más estrecho aliado de Moscú, después de China y, posteriormente, se autoaisló. Ahora estamos viendo cambios significativos.

Siempre quisimos que las relaciones fueran lo mejor posible. En 1981 empeoraron porque vimos en la crisis de Kosovo que ciertos servicios albaneses aprovecharon nuestra apertura para propagar el nacionalismo y el chauvinismo panalbanés. Ahora hemos renovado nuestra convención cultural y construido la vía férrea entre ambos países, para vincular Albania a la red ferroviaria europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de abril de 1988