Las víctimas inocentes

La muerte anual de 14 millones de niños puede evitarse, según dirigentes de la ONU y del Tercer Mundo

Una de cada tres personas que mueren en el mundo es un niño menor de cinco años. En 1987 fallecieron 14 millones de niños (250.000 cada semana en los países en vías de desarrollo). La mayor parte de estas muertes podían haber sido evitadas, según señalan directivos de las Naciones Unidas y políticos del Tercer Mundo, porque se produjeron debido a enfermedades para las que existen vacunas o tratamientos eficaces o por una malnutrición prolongada. Estos expertos se proponen ahora conseguir que en los próximos 12 años al menos el 80% de la población infantil esté vacunada.

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"Quien goza de salud tiene esperanza, y quien tiene esperanza tiene todo lo que quiere". Este proverbio árabe le sirvió al norte americano Berber B. Conable, presidente del Banco Mundial, para cerrar su intervención en la reunión del Grupo de Trabajo para la Supervivencia de la Infancia (The Task Force for Child Survival) que se ha celebrado entre los días 10 y 12 de este mes en Talloires (Francia).Esta idea, precedida de discusiones y datos más técnicos sobre diversos problemas que afectan a la infancia, fue aplaudida incluso por representantes de países no muy de acuerdo con la política de ayudas del Banco Mundial. Junto con Berber B. Conable se sentaron en la mesa de debate sobre el estado de la población infantil en los países en vías de desarrollo los principales directivos de las organizaciones integradas en el Grupo de Trabajo -es decir, Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef, Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, Fundación Rockefeller- y ocho ministros del área de sanidad de otros tantos países en vías de desarrollo.

"Masacre silenciosa"

Ante las nada alentadoras cifras que nos muestra la "sombría masacre silenciosa" -como la ha definido el director de Unicef, James P. Grant- en la que se ven envueltos cada semana 250.000 niños, los participantes en este coloquio internacional prefirieron acudir a analizar- los logros conseguidos hasta ahora. Las últimas medidas aplicadas por organismos internacionales en colaboración con administraciones locales han dado resultados positivos, puesto que han permitido, por ejemplo, que en 1987 hayan muerto 2,5 millones menos de ni ños, y se ha conseguido que por primera vez en la historia de la humanidad más de la mitad de los niños hayan sido inmunizados contra la polio, la difteria, la tos ferina y el tétanos.

"Obviamente, hemos andado un largo camino, y debemos estar satisfechos de ello", dijo el doctor Ralph Henderson, director del Programa de Expasión de la Inmunización de la OMS. "Estamos salvando ahora casi dos milIones de vidas de niños anualmente como consecuencia de la campaña de vacunación y prevenirnos por lo menos a 170.000 niños sobre casos de polio".

Para el director general de la OMS, el danés Halfdan Mahler, estas conquistas numéricas, "de un valor indudable" deben completarse con una asistencia sanitaria permanente "que se asiente en la medicina primaria de acuerdo con los planes de salud 2000 que ya ha puesto en marcha la OMS".

"Es necesario" añadió Mahler, "continuar la asistencia a los niños después de que hayan sido vacunados, para que no mueran por mala nutrición o por otras causas que también pueden ser evitadas".

No es fácil para los países que más sufren las consecuencias de la mortalidad infantil hacer frente a las campañas de vacunación masiva. Hay vacunas suficientes, hay dinero para pagarlas, pero falta una infraestructura y sobre todo una preparación cultural en las madres y, en el entorno familiar. Ésta ha sido la queja generalizada de ministros de Sanidad de países como China, Uganda, Marruecos, Pakistán, Colombia, Perú o Senegal.

Sobre la financiación de las ayudas a los países en vías de desarrollo no se ha hablado mucho. El presidente del Banco Mundial no ha querido dar cifras concretas, y se ha limitado a explicar que esta institución no asigna partidas concretas para la vacunación sino que proporciona ayudas globales para el desarrollo.

Al final, en la Declaración de Talloires, los 75 expertos en población y medicina infantil, políticos y banqueros han decidido unir sus esfuerzos y proponer a los Gobiernos e instituciones con responsabilidades en esta materia que apoyen el empeño de reducir en los próximos 12 años la mortalidad infantil por lo menos a la mitad del actual índice, reducir la muerte por tétanos en los neonatos hasta 1 por un millón de niños y reducir por lo menos en un 70% los actuales cuatro millones de muertes por diarrea. Todo ello irá acompañado de un programa de lucha directa contra la malnutrición.

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