Crítica:Crítica
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Saldo terrorífico

El éxito comercial de las realizaciones de Steven Spielberg y las producciones por él auspiciadas y amparadas ha dado lugar a subproductos fílmicos sucedáneos que, basados en los títulos del sabihondo director, hacen hincapié en los efectos especiales, pero sin conseguir acercarse -ni siquiera aproximarse- ni a la magia de algunas de sus secuencias ni a la funcionalidad de sus filmes.La puerta, filmada por el hasta ahora desconocido director Tibor Takacs, presume de haber contado con algunos de los técnicos y profesionales que han trabajado en pasados proyectos de Steven Spielberg, y, tristemente, ése es su mayor mérito. La película está protagonizada por Stephen Dorff, Louis Tripp y Christa Denton.

La puerta

Director: Tibor Takacs. Intérpretes: Stephen Dorff, Louis Tripp, Christa Denton. Canadá, 1986. Salas de estreno en Madrid: Bilbao, Palacio de la Prensa, Velázquez.

La película imita a otras en las que una casa y unos niños se reparten el escenario y el protagonismo, al tiempo que sufren la aparición de extraños fenómenos y seres.

Plagios

En La puerta las cosas y hechos extraordinarios están plagiados, copiados o recreados tomando como modelo a películas tan conocidas como Poltergeist, Los grerrilins y demás títulos muy conocidos por el público y todos ellos surgidos del imperio Spielberg.Pero no es lo peor su falta de originalidad; lo más grave es su precariedad de ideas y su pulso narrativo, a la espera de meter los efectos especiales -que al final resultan ser de siempre-, y que no compiten con los de las grandes superproducciones, lógicamente.

Por ello la espera a la finalización de este saldo terrorífico, que afortunadamente apenas dura hora y media, se convierte en algo tedioso, donde ni se siente espanto, ni las escenas que pretenden provocar la risa gozan del equilibrio debido, en este subpro-ducto que al igual que otros muchos no logran inspirar más que una proftinda indiferencia en el espectador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de febrero de 1988.