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RELIGIÓN

Fracasa la misión del cardenal enviado por el Papa para mediar con Lefebvre

La misión de paz del cardenal canadiense Edouard Gagnon, enviado por el papa Juan Pablo II como visitador apostólico en el imperio del herético arzobispo francés Marcel Lefebvre, acaba de fracasar, según informó ayer el diario Corriere della Sera. Tras visitar la mayor parte de la Fraternidad de Pío X, la fundación de Lefebvre, Gagnon ha renunciado a su papel, por motivos de salud, y considera acabada su misión con el informe de 30 páginas entregado al Papa, que recoge dos meses de intenso trabajo.

El cardenal canadiense, considerado cercano a las posiciones lefebvrianas, sin embargo, ha confesado: "Por lo que a mí atañe consideré ya desde el principio que sólo un milagro podría haber arreglado las cosas".Gagnon ha reconocido en su informe al Papa que la fraternidad ultraconservadora de Lefebvre está en plena pujanza. Asimismo, ha informado que aumenta el número de sus sacerdotes y monjas y que en realidad un 80% de sus miembros desearía hacer la paz con Roma.

El problema se agrava cuando se trata de las condiciones mínimas que el visitador apostólico ha puesto a Lefebvre para que el Papa le pueda quitar la suspensión a divinis que pesa sobre él desde el pontificado de Pablo VI. Ya no figura en las condiciones ni siquiera el acto de aceptación pública del Concilio, ya que el Vaticano se ha conformado con la afirmación de Lefebvre de que acepta el Concilio "según la interpretación de la tradición de la Iglesia", que es una expresión usada últimamente por el mismo papa Wojtyla. Pero lo que sí se le pide, sin tapujos, es la "obediencia fiel" al Papa y que deje de atacarle públicamente.

Encuentro cara a cara

Por ahora, Lefebvre sigue, sin embargo, despotricando contra todo y contra todos, y a pesar de haberle pedido Roma el silencio ha anunciado ya una conferencia de prensa para hoy en París, en la que presentará su libro Le han quitado la corona de la cabeza. Sólo tras dicha conferencia se podrá ver si la hora de la verdad de la pacificación o de la ruptura definitiva está cercana o no. Mientras tanto, parece ser que Lefebvre pide como condición, tras el medio fracaso de la visita apostólica, un encuentro cara a cara con el papa Wojtyla, "fuera de todo protocolo y sin testigos".Por el momento, el cardenal Gagnon considera acabada su misión, para lo que le sobran argumentos, ya que se encuentra enfermo, con serios problemas respiratorios y tiene mucho trabajo en la curia, como presidente del Consejo Pontificio para la Familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 1988