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CARTAS AL DIRECTOR

Expediente

El pasado día 11 recibía un escrito de la Inspección General de Servicios del Ministerio de Educación y Ciencia en el cual el funcionario designado instructor de un nuevo expediente disciplinario iniciado contra mí, y de cuya existencia no tenía noticias hasta ese momento, me convocabaPasa a la página siguiente

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para tomarme declaración. Es fácil imaginar mi sorpresa ante la noticia, no tanto por la forma original en que venía a enterarme de que estoy en tan grave y excepcional situación, sino por cuanto, no habiendo transcurrido tres meses desde la feliz conclusión de un procedimiento disciplinario iniciado en 1986, vuelvo a verme sometido a otro: un récord dudosamente gratificante. Mas no habían terminado con ello mis emociones de aquel día, y de la sorpresa derivé a la perplejidad al comprobar la calificación de la presunta falta: "Abuso de autoridad" en el ejercicio de mi cargo de director del Instituto Politécnico de Palencia.

La acusación está relacionada con la denuncia que presenté ante el Ministerio de Educación en 1986 manifestando la presunta situación irregular en que se encontraba una profesora (entonces, y aún ahora, destinada a Palencia en comisión de servicio), a consecuencia de lo cual parece ser que dicha funcionaria padece hoy ciertos problemas administrativos. Mi presunta falta resulta ser haber presentado pruebas documentales que demostraban inequívocamente la exactitud de los hechos denunciados, o, mejor dicho, haber tenido la torcida e insidiosa petulancia de procurarlas y conseguirlas.

Resulta paradójico que mi anterior expediente fuera abierto por todo lo contrario: denunciar, supuestamente sin pruebas, irregularidades de la Administración educativa en favor de cierto centro privado.

Dada mi condición de funcionario público, y a la luz de experiencias tan cercanas y copiosas, me abstengo de expresar opinión alguna sobre estos hechos. Pero la mayoría de los ciudadanos, que carecen de vínculo laboral con el Estado y, por tanto, de tales limitaciones, debe al menos conocerlos. La información es condición obligada para tener la oportunidad de juzgar los actos de quienes nos gobiernan y administran: la profesora en cuestión es hermana de la ex gobernadora civil de Palencia y hoy directora general de Tráfico, Rosa de Lima Manzano Gete.- Nazario Aguado Aguilar. .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 1988