El chelista Elías Arizcuren crea una orquesta de cámara hispano-holandesa

El intento de paliar en lo posible la ausencia de una orquesta de cámara "de verdadera categoría y profesionalidad", que incluya a españoles, ha llevado al violonchelista donostiarra Elías Arizcuren, según dice, a crear el Concerto lbérico. Se trata de una agrupación de cámara hispano-holandesa que dará su primer concierto en Arnsterdam, sede de la formación, el próximo 5 de marzo. Ocho antiguos solistas de la Joven Orquesta Nacional de España integran una plantilla, ampliable, de 20 instrumentistas. El resto son holandeses.Arizcuren, fundador en 1969 de un trío de prestigio, el Mendelssohn, informa que sólo en el triángulo Amsterdarn-La Haya-Bruselas estudian o trabajan musicalmente "varias docenas" de jóvenes españoles, becados muchos de ellos por el propio Gobierno español. Arizcuren, que es catedrático en el conservatorio de Amsterdam y da cursos especializados en París y Barcelona, se ha encontrado en Holanda a muchos estudiantes y profesionales de excelente nivel, tanto holandeses como españoles, que le pidieron iniciase la gestación de este proyecto.

Nombre español

La edad media de los integrantes es de 26 años, y varios de los holandeses han formado parte de la Orquesta de Cámara de Europa, que dirige Claudio Abbado. Arizcuren, al hacerse cargo del proyecto, quiso ponerle un nombre español al grupo y consiguió que figure una cláusula por la que siempre habrá españoles, al menos en una tercera parte.El presupuesto anual de la orquesta es de 60 millones de pesetas, y 30 de ellos ya han sido garantizados por el Gobierno holandés a cambio de conciertos. Éste también les ha dotado de una infraestructura comercial. Arizcuren ha buscado recientemente en España patrocinios oficiales o privados para cerrar los números. El violonchelista se ha hecho cargo de la dirección artística, que compartirá con el director de orquesta Lev Markiz.

Arizcuren cree que está saliendo una generación de excelentes músicos españoles y lamenta que muchos de ellos se encuentren en el extranjero. "Quieren volver a España", dice, "pero la situación aquí, salvo excepciones, no invita. Yo oigo quejas tremendas, de situaciones increíbles en las que los alumnos son las víctimas. Hay niveles demasiado bajos en España, con unas estructuras que no tienen en cuenta este potencial de talento, quizá debido a que la enseñanza, que es una inversíón a largo plazo, no interesa a los políticos".

"La orquesta no pretende ser mi juguete", añade, "porque yo tengo ya dos vidas, como pedagogo y como instrumentista; pero me he involucrado en esto porque me preocupa que los músicos españoles se desparramen, como ocurrió con mi generacion. Creo que el hecho de que se integren con músicos holandeses de excelente nivel es algo bueno, y la ilusión de todos es enorme; de hecho, los miembros están dispuestos a ganar, durante dos años, un salario mínimo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0029, 29 de enero de 1988.