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LA GUERRA DEL NARCOTRÁFICO

Colombia llora y repudia el asesinato del fiscal del Estado

Colombia amaneció ayer de luto. Dos banderas, la de Colombia y la de Medellín, estarán izadas a media asta durante tres días en la segunda ciudad más importante del país. Es una señal de dolor y una señal de repudio. Por primera vez en la historia del país, un procurador (fiscal general del Estado) es asesinado. Su cadáver, amordazado y con los ojos vendados, fue encontrado el lunes por la tarde en un paraje cercano a Medellín, 10 horas después de su sangriento secuestro.

"Lo ejecutamos por alta traición a la patria", dijo una voz masculina que llamó a una emisora local para reivindicar el crimen en nombre de los extraditables. Después de dar las señas que llevarían a las autoridades a dar con el cuerpo sin vida de¡ funcionario, el corriunicante anónimo advírtió con voz desafiante: "La guerra continúa". Lo repitió tres veces, la Última vocalizando sílaba por sílaba."El país se acabó. Tenemos que volver a reconstruirlo", dijo conmovido Andrés Pastrana, que acababa de llegar sonriente y feliz a su casa luego de una semana en poder de los secuestradores, los mismos que asesinaron al procurador. "Yo sabía que lo iban a secuestrar", dijo, "los encapuchados [como llama Andrés Pastrana a sus secuestradores] me lo contaron". Pastrana llegará hoy a Madrid para recoger el premio Rey de España de Periodismo, con el que fue galardonado por sus trabajos sobre la lucha contra el narcotráfico.

Ayer se supo que las dos noticias, la. que alegró al país y la que lo acabó (le desmoronar, se produjeron casi simultáneamente. A las tres de la tarde del lunes, cuando todo era alegría, cuando el joven candidato socialconservador Andrés Pastrana, escoltado por tres helicópteros, llegaba al aeropuerto de Medellín para abordar el avión presidencial que lo condujo a Bogotá, a esa misma hora, a sólo 22 kilómetros del mismo aeropuerto, era brutalmente asesinado el procurador.

Según las primeras versiones, a Carlos Mauro Hoyos lo remataron sus captores al conocer que Andrés Pastrana había logrado la libertad. El candidato socialconservador a la alcaldía de Bogotá, según estas mismas versiones, permaneció cautivo en una de las casas del narcotraficante y miembro del cártel de Medellín Gonzalo Rodríguez Gacha.

Júbilo y estupor

Lo que se vivió el lunes en la casa del ex presidente conservador Misael Pastrana es un reflejo de lo que todo el país vivió: una mezcla de sentirnientos que iban de¡ júbilo al estupor. El joven polífico y periodista Andrés Pastrana, vistiendo chándál gris y con una barba que reflejaba los días de cautiverio, improvisé una conferencia de prensa al llegar a la casa de sus padres en Bogotá Estaba feliz. Repitió que ahora más que nunca se dedicaría a trabajar por el país. Una hora después, a las 17.30, la expresión del joven liberado cambió. A esa hora se conoció la noticia del asesinato del procurador. "Estoy muy triste", dijo entre lágrimas Andrés Pastrana. Ayer por la mañana, en un sencillo acto, como homenaje al fiscal de la na ción cobardemente asesinado Pastrana inscribió su nombre como candidato a la alcaldía de Bogotá.

Carlos Mauro Hoyos, abogado de 49 años, era tal vez el más querido de los funcionarios de¡ actual Gobierno. Fue congresísta y, tras desempeñar varios cargos públicos en su ciudad natal Medellín, tomó posesión, en septiembre de 1986, como procurador general de la nación.

El cadáver de este hombre que representaba la conciencia nacional, fue colocado en una ca pilla ardiente en el recinto de la Asamblea de la provincia de Antioquía. Pero la insolidaridad y el miedo son tan grandes hoy en Colombia, que por largas horas, en la noche de su velatorio, permaneció acompañado únicamente por sus familiares. Al entierro, que se celebró a las cuatro de la tarde de ayer, no asistió el presidente de Colombia Virgilio Barco, en su representación estaba el ministro de Gobierno y altas personalidades del Estado.

Carlos Mauro Hoyos era un hombre alegre y bonachón que respondía así cuando le preguntaban por qué no usaba escolta: "Es que prefiero las guitarras a las ametralladoras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de enero de 1988