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Las elecciones en Haití, un mal menor

Desinterés en la población y resignación en los candidatos ante la nueva cita con las urnas

ENVIADO ESPECIAL"Las elecciones generales que se inician el próximo domingo en Haití son un mal menor", "solución realista" y "única posibilidad". Éstas son frases que resumen el ánimo con que diplomáticos occidentales contemplan los comicios del día 17 y reflejan cierta resignación de los principales candidatos presidenciales en participar en un proceso bajo estricto control de los militares.

La batalla a favor de la abstención y la anulación de las elecciones desencadenada por las principales fuerzas políticas, organizaciones sociales y la Iglesia católica, así como el traumático recuerdo de la sangrienta jornada electoral del pasado 29 de noviembre, ejercen una fuerte presión sobre el ciudadano con respecto a la oportunidad de acudir o no a las urnas. Las presiones de EE UU, Canadá y los países de la zona parecen haber disminuido. Se limitan a solicitar que sean unas elecciones "libres, equitativas y creíbles". Fuentes diplomáticas europeas expresan sus dudas sobre la constitucionalidad de unas elecciones en las que,- "entre otros defectos, no parece respe tado el secreto del voto" o sobre la capacidad moral del Gobierno que preside el teniente general Henry Namphy para pedir a los haitianos que acudan a las urnas."No pedimos que las elecciones sean perfectas. Lo importante es que se inicie un proceso de democratización en el que los vencedores deben saber negociar para atraerse a las principales fuerzas políticas del país, que se han pronunciado por el boicoteo a las elecciones, y actuar con habilidad ante el poder que mantendrán los militares", declaró a una observadora de la Internacional Democristiana enviada a Puerto Príncipe. Añadió que esta actitud es compartida por gran parte de los Gobiernos latino americanos que, en su opinión, están ya "hartos de tantas situaciones explosivas en el hemisferio".

La decisión del Gobierno de excluir del proceso electoral, cuya primera vuelta se celebra el domingo, a ocho candidatos de conocido pasado duvalierista, como los duros Clovis Desinor y Claude Raimond, trata de dotar de una mayor credibilidad a los comicios. Al igual ocurre con la concesión, a última hora, de au tonzacion a periodistas y observadores internacionales para que puedan comprobar el desarrollo de las votaciones en los colegios electorales, lo que prohibía la ley electoral sancionada por los militares el pasado 17 de diciembre. Esa ley, en cambio, autoriza expresamente a las fuerzas de seguridad a penetrar en los centros de votacíones "a petición del presidente de la mesa electoral".

Dos candidatos favoritos

Dos de los candidatos presidenciales, de un total de 11, con más posibilidades de pasar a la segunda vuelta -para ser elegido el domingo hay que obtener mayoría absoluta-, los centristas Gerard Philippe Auguste y Lesly Manigat, consideran estas elecciones como la única vía de escape a la crisis. "La participación es la única solución realista, y los militares son una realidad inevitable sin la que ninguna solución política es viable, y menos aún en su contra", afirma Manigat. Auguste califica de "dolorosa" la decisión de concurrir a las umas "tras la macabra experiencia del 29 de noviembre" (al menos 34 votantes fueron muertas por bandas duvalieristas). Coincide con su rival en que el único camino es que el pueblo "pueda expresar, cueste lo que cueste, su voluntad soberana" y advierte que si existe fraude, se retirará.[Varias decenas de haitianos, relacionados con grupos políticos que propugnan la abstención, han sido detenidos en los últimos días, informa AFP].

[John Compton, presidente de Santa Lucia y de la CARICOM (comunidad caribeña que agrupa a 13 países) tachó ayer de "charanga" y de "vergüenza" unas elecciones que no respetan el secreto del voto informa Reuter].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de enero de 1988