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CATÁSTROFE EN GALICIA

Las declaraciones oficiales incrementaron el desconcierto

Las declaraciones de varios responsables públicos se sucedieron durante varias horas, a partir dio las once de la noche de ayer, sin que se acabara de concretar quién adoptó la decisión de evacuar el área de Finisterre. La Xunta de Galicia atribuyó la orden al gobernador civil de IA Coruña, Andrés Moreno Aguilar. Éste, desde Finisterre, señaló anoche que la situación no era tan alarmante como se pensaba en un principio, y que él no había ordenado que se evacuase la zona. Al parecer, esta orden sí partió del Gobierno Civil de la Coruña, pero a instancias de Domingo García Sabell, delegado del Gobierno en Galicia, según fuentes de la Oficina del Portavoz del Gobierno en Madrid. García Sabell, en declaraciones a Antena 3, reconoció anoche que sí se había producido "un inicio de orden de evacuación".

Declaraciones de todo tipo se sucedieron durante la noche de ayer y la madrugada de hoy, algunas pintorescas. Tanto el gobernador civil de La Coruña, Moreno Aguilar, como el director general de la Marina Mercante, José Antonio Madiedo, dijeron en Corcubión que no había ninguna nube tóxica ni era necesaria la evacuación. García Sabell, delegado del Gobierno en Galicia, manifestó en una rueda de Prensa celebrada en Santiago por la noche que la situación era "dinámica, no sólida. Podría cambiar para peor o para mejor. Las últimas noticias, que se pueden calificar de definitivas -definitivas por lo menos hasta mañana por la mañana-, son que la contaminación se ha detectado mediante los aparatos allí colocados por la Consellería de Saude [Consejería de Salud] y que es enormemente limitada".Javier Solana, portavoz del Gobierno, dijo que los afectados eran en ese momento 15.000 personas, que las fuerzas del orden estaban alerta y que la situación no era alarmante. Solana, que participó ayer en el programa Debate, de TVE, señaló a su término que "la gente debe estar tranquila porque está todo controlado y la evacuación se ha hecho sólo como medida preventiva". Solana había comentado antes que, "la carga se había recuperado casi en su totalidad". Observó que las explosiones se debían simplemente a restos ole sodio metálico en contacto con el agua. "No hay razón de alarma y todo transcurre con normalidad".

"Peligro no abundante"

Fernando González Laxe, presidente de la Xunta de Galicia, dijo en la SER que la mayor preocupación consistía en vigilar la evolución de la nube de gases tóxicos generada por las explosiones en el mercante. "Todo depende", precisó, "de la dirección y velocidad de los vientos, que pueden trasladar el veneno a cualquier lugar". Por eso, recomendó que el desalojo fuese fundamentalmente en dirección Sur, hacia Muros, Noia y Santiago. Laxe subrayó que las explosiones son normales por los procesos químicos, que como prevención se había puesto en marcha la evacuación voluntaria y que la Xunta tenía preparada tanto la atención hospitalaria corno el alojamiento y la manutención de los evacuados. "Se está dando puntual información y cuáles son las pautas a seguir. No hay que preocuparse, sino atender las informaciones con normalidad, serenidad y responsabilidad. Se puede decir que el peligro no es abundante".Respecto a la posible toxicidad de la nube, García Sabell apuntó -a partir de "apreciaciones personales, puesto que los datos objetivos los dan los aparatos"- que no se podía hablar en puridad de que fuera peligrosa. "No pueden ser productos absolutamente mortales porque entonces no quedaría ninguna criatura humana viva en Finisterre. Las noticias son serias, pero no tremendamente alarmantes como hace unas horas". García Sabell añadió que no se podía contabilizar el número de evacuados: "Es de noche, algunos van en coche, otros en autobús y se está produciendo sobre la marcha. No se pueden dar cifras arbitrarias".

García Sabell destacó el hecho de que en principio se pusieran a disposición de la población 300 autobuses y que ahora [la una de la madrugada] desde la propia población se demandasen sólo 30. "El Ejército ha ido a Finisterre porque sólo hay una vía de salida, y no demasiado ancha, y para facilitar las cosas. Parece que la núbe tóxica va a durar poco, aunque vuelvo a advertir que no estoy allí con los aparatos. Es una apreciación personal. Los aparatos miden el grado de toxicidad. Creo que no será necesario hacer una declaración de zona catastrófica". Habrá que esperar". Un vecino de Finisterre declaró a la una a Radio Nacional que vacilaba sobre si abandonar o no la villa: "Estoy en dudas. Mi mujer y mis hijos se han marchado, pero mis padres no quieren. Yo estoy respirando bien".

El gobernador civil, Andrés Moreno Aguilar, expuso anoche: "La alarma es injustificada porque los análisis de los expertos son favorables. No hay peligro para la población. Si variaran las condiciones, se tomarían las medidas necesarias. Eso no quiere decir que las personas que quieran abandonar su casa no puedan hacerlo. Si tienen que cundir las alarmas, Protección Civil les facilitará las cosas. Pero no será porque se haya decidido por parte del Gobierno Civil hacer esa evacuación".

Moreno, al igual que el alcalde de Finisterre, Valentín Castreje, afirmaron a media tarde de ayer que la coordinación de las autoridades había funcionado perfectamente y que expertos de Sanidad estaban analizando el agua y el aire y no habían detectado nada anormal. Castreje argumentó que la tardanza en comenzar las tareas de rescate de los bidones (empezaron el día 9, cuatro después de que el barco encallara, a pesar de que el domingo y el lunes hizo buen tiempo) se debió a que no se podían acometer mientras no se tuvieran planos fidedignos de la distribución de la carga en las bodegas. El alcalde de Finisterre, Valentín Castreje, achacó la evacuación desordenada, que en un principio se había producido, a las maniobras de la oposición municipal.

José Antonio Madiedo, director general de la Marina Mercante, destacó anoche: "Según los técnicos, y en el peor de los casos, la explosión sólo afectaría al entorno del buque y no se producirían daños ecológicos. No originará ninguna nube tóxica". Madiedo, que dijo desconocer las declaraciones formuladas anoche por González Laxe y García Sabell, añadió que no estaban justificadas las operaciones de evacuación del vecindario de la zona, dados los resultados de las primeras investigaciones.

Evacuación desordenada

La evacuación desordenada de los habitantes de Finisterre, Cee y Concurbión, las poblaciones más próximas al lugar donde permanece encallado el Cason, no había continuado ayer antes de las explosiones, tras las insistentes llamadas de las autoridades a mantener la calma.Ayer se habían descargado del buque siniestrado 228 bidones de orthocresol y formaldehido, sustancias muy peligrosas, pero cerca de 40 contenedores de sodio metálico permanecían aún en la cubierta.

El director general de la Marina Mercante, Madiedo, había asegurado por la tarde que no había riesgo para la población. A pesar de estas proclamas tranquilizadoras de las autoridades los vecinos que habían decidido abandonar sus hogares no ha bían vuelto a sus casas y los marineros contemplaban con prevención el estado del mar. El anunciado mal tiempo que podría desencadenarse hoy plantea el riesgo de romper el barco, en callado apenas a 50 o 60 metros de las rocas de la costa. El gobernador civil de La Coruña, More no, estaba evidentemente alivia do por la tarde, ante el éxito del rescate de parte de los bidones .Añadió que la grúa necesaria para sacar del barco los 40 con tenedores de sodio metálico llegaría hoy o mañana, así como dos grandes anclas traídas de Holanda y cuya misión es fijar el barco para que no quede a merced de un potencial oleaje fuerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 1987

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