Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La esposa de Lusinchi lleva su caso de divorcio al Congreso venezolano

La primera dama de Venezuela, Gladis de Lusinchi, pidió ayer al Congreso investigar formalmente la mordaza que, asegura, se cierne sobre la Prensa de su país, así como que se nombre una comisión parlamentaria que siga la marcha del proceso de divorcio iniciado por su esposo, el presidente Jaime Losinchi. En esta causa, ella denunció que existen irregularidades que atentan contra la famillia, la igualdad, la libertad y la justicia.

La comparecencia de la primera dama en la Comisión de Medios de la Cámara de Diputados se retrasó por un atasco de tráfico. Las patrullas policiales cercaron el lugar, lo que ocasionó que Gladis de Lusinchi tuviera que dejar su coche y caminar tres manzanas. Su entrada al recinto fue fianqueada por un caluroso aplauso.El salón parlamentario fue insuficiente para las más de 300 personas asistentes, entre ellas medio centenar de periodistas. Al final, un fotógrafo del Congreso arrancó las cámaras de dos agentes secretos que estaban fotografiando a los periodistas.

La primera dama aclaró que no iba al Congreso por motivos personales, sino para denunciar la "mediatización de la justicia". Dijo que, al inicio de la causa de divorcio, la jueza María José Rodríguez de Villarrol envió una comunicación a la Prensa en la que prohibía la publicación de in formaciones sobre el caso.

Gladis de Lusinchi manifestó que está "desamparada" porque se le ha retirado la escolta y se ha prohibido a sus abogados el acceso a su residencia oficial en la Casona, además de ser multados.

También denunció la existencia de presiones sobre los medios decomunicación para que no informen sobre el asunto. "No ha habido ni igualdad, ni libertad ni sana administración de justicia", afirmó. "Ésto, señores diputados, es sumamente preocupante y debe ser motivo de una profunda investigación".

Los parlamentarios, por su parte, calificaron de graves las denuncias de la primera dama y decidieron continuar las reuniones la próxima semana para tomar las medidas res pectivas. En ningún momento de la interpelacion se mencio nó a la secretaria de la Presi dencia, Blanca Ibáñez, y su relación con el presidente Lusinchi, aunque todos saben el origen de esta escandalosa querella presidencial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de diciembre de 1987