Simón Peres,
ministro de Asuntos Exteriores de Israel, puso ayer sobre el tapete la posibilidad de que las tropas israelíes abandonen la franja de Gaza capturada a Egipto en 1967 y poblada mayoritariamente por refugiados palestinos. Sus declaraciones tuvieron lugar durante un crispado enfrentamiento con miembros ultraderechistas del Parlamento y poco después de que un vendedor israelí fuera apuñalado en la ciudad de Gaza.-


























































