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Un grupo anticomunista se atribuye la matanza de cinco jóvenes en Medellín

Colombia acabó de enloquecer. En pleno centro de la segunda ciudad más importante del país fueron rematados en forma salvaje, en la sede de su organización política, cinco miembros de la Juventud Comunista. La matanza ocurrió el martes en la ciudad de Medellín. Horas después del atentado, un hombre llamó a varios medios de comunicación y atribuyó la acción al grupo anticomunista Movimiento Obrero Estudiantil. El hombre dijo: "Vamos a acabar con la maleza comunista, y anunció nuevos atentados en todo el país.

Hacia las cuatro de la tarde (madrugada de ayer, hora peninsular española), tres hombres armados con pistolas y metralletas entraron en dicha sede, reunieron en la cocina a las personas que allí estaban, les obligaron a tenderse en el suelo y luego les acribillaron. Tres mujeres y dos hombres murieron.Tres mujeres más quedaron heridas. Sólo una persona salió milagrosamente ilesa. Con su ropa empapada en sangre, Rafael Bolívar, el superviviente, manifestó en sus primeras declaraciones: "Nos dijeron que no habláramos nada, que permaneciéramos callados, y al momento nos dispararon. Nos fumigaron ahí mismo", dijo. Bolívar perdió en la matanza a su esposa y a su hermana; se salvó porque le protegieron los cuerpos de sus compañeros.

Las víctimas, en el momento en que entraron los sicarios, trabajaban en tareas de publicidad y propaganda para la campaña del precandidato de la Unión Patriótica (UP, organización de izquierda integrada, entre otros, por el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC) a la alcadía de Medellín. Ninguno de los muertos pasaba de los 30 años. Con ellos, la suma de miembros de la UP asesinados en los dos años de vida de ese movimiento se acerca a los 550.

Promesas y lamentos

De nuevo ayer se escucharon promesas y lamentos en el país. "No prevalecerán aquellos que pretenden, mediante la amenaza y la barbarie, ahogar las opiniones y frustrar la armonía social", dijo el presidente de la República, Virgilio Barco."Ya no encuentro palabras para referirme a esta ola demencial de violencia que azota al país", afirmó el procurador general de la nación, Carlos Mauro Hoyos.

La UP, en un comunicado, señaló: "Estamos cansados de escuchar al Gobierno lamentarse y no hacer nada. Estamos cansandos de un Gobierno impotente y cómplice". Desde la noche del martes y hasta la madrugada de ayer, un grupo de integrantes de la Juventud Comunista ocupó la sede de la cadena de radios Caracol, en Bogotá, para protestar por la matanza y pedir garantías al Gobierno.

José Antequera, presidente de la organización, pidió al Gobierno, a través de la cadena, que se investigue a los servicios de inteligencia de la IV Brigada del Ejército, con sede en Medellín, porque, según el dirigente comunista, existen serios indicios de su vinculación con grupos paramilitares. Ayer, unas 100 persnas ocuparon la procuraduría de Antioquía para pedir por el derecho a la vida.

Varias de las sedes de la Unión Patriótica en el país han recibido constantes amenazas. Hace 20 días, en la casa en donde el martes se produjo la matanza, una llamada anónima anunció que la sede iba a ser volada. Esta casa, como todas las sedes políticas de Medellín, tenía vigilancia policial. En un comienzo se dijo que mientras se perpetraba el horrible crimen los uniformados tomaban café en el vecindario. Luego se afirmó que los sicarios pudieron entrar libremente en la casa porque la policía, como era su costumbre, no los requisó al entrar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 1987