Cartas al director
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El 'gato' de Cabañeros

Esto es de película. Pero de película pésima. Porque la representación que ha querido hacer el señor Bono fingiendo que no pasa nada, que el campo de tiro previsto en Cabañeros no va a ir allí destinado, porque él lo prometió en su campaña electoral y así tiene que cumplirlo; repito, esa representación está, tan mal hecha que se le ve el plumero.Admitamos que la compra hecha por Defensa del terreno de Cabañeros va a tener el destino que quiere Bono; esto es, como parque natural protegido. Eso está muy bien. Así demuestra comportarse como presidente responsable y eficaz, en defensa de los intereses de sus ciudadanos.

Aunque inmediatamente se ve que Serra quiere dejar en buen lugar a un presidente autonómico que acaba de conseguir una importante victoria electoral en tiempos de retroceso socialista, también se ve que hay gato encerrado.

Lo que no está ni pizca de bien es que -¡por narices!- el campo de tiro tenga que estar ubicado en Castilla-La Mancha. El cambalache es tan burdo que los castellano-manchegos nos hemos quedao pasmaos, y los de El Bonillo -que parecen ser los escogidos-, no digamos nada.

A los castellano-manchegos nos ha dado por pensar si es que tenemos cara de tontos y los políticos han dicho: "A estos mismos les metemos el paquete". O a lo mejor han pensado que como somos una región pobre, pues tampoco vamos a perder tanto. Inclusive puede ocurrir que los políticos piensen que aquí va bien, porque somos sumisos y nos tragamos lo que nos echen. O las tres cosas.

Por tanto, la representación que está haciendo el señor Bono, aparentando coherencia y cumplimiento del programa electoral, no deja de ser un poco sospechosa. Acaso no se plantea este señor que él es presidente de todos los castellano-manchegos, de los de Cabañeros y de los de El Bonillo. Que está muy bien que el Ejército necesite un campo de tiro, pero que no tiene por qué estar instalado necesariamente en esta atrasada región.

Si obligatoriamente tiene que venir aquí el campo de tiro, que sea después de oponemos enérgicamente la región entera, con su presidente a la cabeza. Y si se nos demuestra razonadamente que es lo único viable para el interés nacional, consigamos la región entera, con su presidente a la cabeza, contrapartidas interesantes de todo tipo que nos permitan despegar del papel de cenicienta que siempre hemos tenido. Si tradicionalmente hemos sido una región olvidada y ahora se acuerdan para lo malo, que también se acuerden para lo bueno.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 24 de noviembre de 1987.

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