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El 'sitio' de la sala Universal

La Policía Municipal madrileña impide la entrada a la discoteca desde hace 11 días

La Policía Municipal impide desde hace 11 días el acceso al público a la sala Universal, uno de los pocos locales de la capital en los que se realizan actuaciones en vivo. Los encargados aseguran que no se les ha presentado ninguna orden de cierre y han denunciado en el juzgado lo que califican como "abuso de autoridad por parte de la Junta Municipal de Distrito de Salamanca". Los vecinos, sin embargo, sostienen que la sala se clausuró el 18 de septiembre. La entrada está cubierta con vallas metálicas, y un coche policial permanece estacionado en la puerta.

En el interior de la sala permanecen los trabajadores y desde la calle -Doctor Esquerdo- se escucha la música, pero el acceso está prohibido. Los policías municipales, como única explicación, dicen que cumplen órdenes y que "no se puede pasar porque está clausurada la actividad".Entrar a la Universal es imposible hasta para los periodistas que tratan de asistir a una conferencia de prensa. El acceso se realiza, de forma clandestina, desde la plaza de Manuel Becerra, a través de una puerta metálica que da directamente a los servicios de caballeros. Los propietarios (Distriser, SA) aseguran que ya no entienden nada: "Se han realizado obras, a instancias del Ayuntamiento, para conseguir la insonorización de la sala; se ha reforzado el piso; hay salidas de emergencia, que además están iluminadas; los extintores están cargados, revisados y verificados, y las actuaciones en vivo se hacen a las ocho de la noche. Si todo es legal ¿por qué no nos permiten continuar la actividad?".

Para los encargados del local, la situación está clara: "El concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid Castor Iglesias no sólo actúa al margen de los derechos consagrados por la Constitución, sino que ignora también la existencia de las autorizaciones administrativas y demás requisitos cumplimentados en su momento, sin cuya aprobación no hubiéramos podido funcionar desde 1985". Los propietarios no saben cuántos días más podrán aguantar "el estado de sitio. Lo hemos denunciado en el juzgado, pero la justicia puede llegar tarde para nosotros. Los proveedores se nos echan encima, y estamos al borde del ataque de nervios y de la ruina".

Desde su apertura, la sala ha ofrecido alrededor de 200 recitales. Eric Burdon, Jonathan Richman, The Church, Graham Parker, Doctor Feelgood, Siniestro Total, El Último de la Fila y Martirio, entre otros, se subieron al escenario. Paralelamente a la realización de recitales en directo se dan clases de baile.

Los vecinos no duermen

Desde su inauguración, las protestas de los vecinos por el ruido son constantes. Andrés de la Rosa vive en el número 18 de la plaza de Manuel Becerra. Trabaja en una pastelería y se levanta a las seis de la mañana. Desde que se abrió el local asegura que no ha dormido tranquilo ni una noche. "Yo no quiero que lo cierren, sólo deseo que lo arreglen", aseguró. "Si las cosas siguen así, yo voy a perder mi trabajo".Otro vecino, Manuel Cruz García, subalterno taurino jubilado, asegura que los habitan tes del bloque 119 de la calle de Ayala están enfermos de los nervios. "Nos estamos drogando. Hay personas que se toman dos tranquilizatnes diarios desde que la sala inicó su actividad. Yo mismo tengo la tensión arterial por las nubes y, desde hace dos años duermo con tapones en los oídos", dijo. Los vecinos se quejan porque la música acaba cuando ellos tienen que levantarse para ir a trabajar. "Después de una noche de conciertos, ¿quién se levanta y se pone delante de un toro?" declaró Cruz García.

Diez días después del sitio de la sala, Andrés de la Rosa asegura que todavía se escucha el ruido. "No es cierto que esté cerrada. Los punkies, esos tan raros que van de negro, entran por la puerta trasera".

La guerra entre los vecinos y la sala ha provocado situaciones como la que ha vivido Lorenzo Hernández, relaciones públicas del local, que asegura que le han pinchado las ruedas del coche cuatro veces. "Lo hacen con premeditación y alevosía: siempre me pinchan dos neumáticos a la vez, y el único vehículo que tiene esos problemas es el mío", dice.

Castor Iglesias, presidente de las juntas de distrito de Retiro y Salamanca, no pudo ser localizado para que aclarara la posición municipal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de noviembre de 1987