Felipe González renueva su oferta de diálogo con ETA

El presidente del Gobierno, Felipe González, confirmó ayer implícitamente la existencia reciente de negociaciones entre autoridades del Ministerio del Interior y la organización terrorista ETA. "Estoy dispuesto a facilitar la recuperación de un clima definitivo de convivencia, eliminando de una manera definitiva esa excrecencia" (el terrorismo), dijo González en su primer contacto con la Prensa tras cuatro días de estancia oficial en Buenos Aires.

El presidente respondió sobre los contactos con los terroristas etarras en Argel (de los que informó la cadena SER en la noche del viernes y que fueron negados por portavoces de Interior). Felipe González dijo textualmente: "El Gobierno español dijo públicamente que estaba dispuesto a realizar contactos que facilitasen una salida a la violencia, mientras ello no se interpretara como una negociación política; esa posición era así cuando se dijo, es así hoy, y seguirá siendo así, por que mi obligación es intentar acabar con el fenómeno terrorista", dijo González.Ante el gran interés mostrado por la Prensa argentina acerca de las fórmulas políticas y económicas que presidieron la transición española, el presidente declaró: "No pretendo exportar recetas".

Pero defendió enérgicamente las puestas en práctica por sus ministros Miguel Boyer y Carlos Solchaga: "No comparto la ideología neoliberal, y sí estoy defendiendo la economía de mercado. ¿Es un delito liberal amparar la economía de mercado? No lo creo, y empiezan a avalarme personajes como Deng Xiaoping y Gorbachov".

Rodeado por un Carlos Solchaga patentemente sonriente y satisfecho ante los elogios presidenciales a su política económica, por el ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, y por el de Cultura, Javier Solana, Felipe González se mostró indignado ante quienes, como la oposición española (Alianza Popular), habían calificado su actual viaje a Latinoamérica de "vacío" e "inútil": "La oposición siempre se pronuncia así. La he oído decir que no atendemos suficientemente nuestras relaciones con el continente latinoamericano, así que ahora es comprensible que digan que es un esfuerzo inútil y vacío. A veces algunos interpretan la oposición como un intento de oponerse a todo". Luego defendió la importancia de su desplazamiento a Argentina -que concluye mañana, lunes, tras una visita, este fin de semana, a las cataratas de Iguazú-, Uruguay y México: "Aunque sólo fuera por mantener la comunicación y el diálogo político, estaría justificado que viniera una vez al año a Argentina; pero, además, hemos abordado contenidos de gran interés" (parte de los asistentes a la conferencia de prensa prorrumpieron, llegados a este punto, en aplausos, a duras penas silenciados por los responsables de la Moncloa).

El problema de la deuda latinoamericana acaparó buena parte de las preguntas de los periodistas argentinos: "Tenemos plena conciencia de que España no puede resolver el problema de la deuda, pero estamos plenamente de acuerdo con los planteamientos que hemos oído aquí".

Alfonsín, en Europa

Fuentes gubernamentales españolas indicaron que durante las conversaciones entre Felipe González y el presidente Raúl Alfonsín, éste sugirió la posibilidad de presentarse en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Europea, que se celebrará los días 4 y 5 de diciembre en Copenhague; González disuadió a Alfonsín de esta idea, alegando una posible reacción furibunda por parte británica, y prometió convertirse en abanderado de las iniciativas latinoamericanas en la reunión de Copenhague. Admitió, sin embargo, que puede haber dificultades a la hora de coordinar las posiciones de todos los países latinoamericanos, como las habrá a la hora de intentar que todos los europeos de la CE lleguen a un planteamiento común.González ratificó que España no condonará la deuda que los países latinoamericanos tienen contraída con España: "Oigo decir que todo se resolvería muy fácilmente condonando la deuda. Eso produciría una crisis financiera internacional y de los propios países deudores, con lo que tal vez se acarrearían males mayores que los que se tratan de combatir".

Sobre González llovieron preguntas, que eran más bien peticiones, acerca de posibles mediaciones españolas en Colombia o Chile, pero el presidente del Gobierno español se mantuvo firme en su posición de que "no se pueden exportar ideologías". Sin embargo, en el caso chileno se mostró algo más explícito, al señalar que "es razonable que el tránsito a la democracia en Chile debe hacerse pronto y pacíficamente". "Estamos en el tiempo útil históricamente", señaló el presidente. "Yo he contactado con jefes de Gobierno europeos para que atendieran a representantes de la oposición chilena que acudieron a visitarme hace una semana".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 31 de octubre de 1987.

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