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Eguilleor homenajeó a los presos y refugiados vascos en el pregón que abrió las fiestas de Bilbao

Bilbao inició ayer su Semana Grande (Aste Nagusia) en un clima de expectación ante la polémica que ha suscitado la designación de Fernando Eguilleor, expulsado por Francia en agosto de 1986, como pregonero de las fiestas. Ante miles de personas que llenaban en la noche de ayer la plaza del Arenal, Eguilleor leyó su pregón en el que hizo un homenaje expreso a los "presos y refugiados" vascos, a los que se refirió como los "sectores más represaliados de nuestro pueblo". Antes que el pregonero intervino el alcalde de Bilbao, el peneuvista José María Gorordo, que expresó su deseo de que la Aste Nagusia transcurra en paz.

Los concejales socialistas y los de AP no asistieron a la lectura del pregón, intención que ya habían anunciado. Grupos de personas profirieron durante el acto gritos en favor de ETA.

Por la tarde, las 27 comparsas recorrieron las calles del casco viejo de la ciudad. El alcalde desfiló con una buena parte de los corporativos. Los socialistas y los ediles de AP tampoco participaron en la comitiva. Los representantes de HB se desmarcaron del grupo municipal con una pancarta alusiva a la amnistía. Jóvenes radicales arremetieron contra una comparsa que portaba una pancarta con el lema Fiestas sí; paz, también, en contraposición al lema Fiestas sí; lucha, también, que en los últimos años ha utilizado HB.

La comisión de fiestas de Bilbao y la corporación municipal, salvo los representantes de HB, han llegado a un acuerdo para colocar el próximo viernes las tres banderas (la española, la ikurriña y la bilbaína) en el balcón del ayuntamiento.

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