Miembros de ETA abandonan armas tras el secuestro de un 'ertzaina'
Una metralleta y dos bombas de mano de las usadas por ETA fueron abandonadas, entre otros objetos, por dos individuos que mantuvieron ayer secuestrado durante varias horas a un agente de la Ertzaintza para utilizar su automóvil, según fuentes de la policía vasca. El pequeño arsenal, localizado en el interior de una bolsa-mochila, estaba formado también por dos cargadores y un transmisor.
La Ertzaintza, que lleva a cabo las diligencias del caso, precisó que los autores del secuestro lograron darse a la fuga andando y que la metralleta es del tipo Uci, de fabricación belga. Los hechos -relataron las citadas fuentes- se iniciaron sobre las 12.30 de ayer, en el aparcamiento de Larrabasterra.
Dos individuos jóvenes, vestidos con prendas deportivas, intimidaron al conductor de un automóvil, que era un ertzaina de paisano -aspecto que al parecer desconocían- y le Introdujeron en el maletero del vehículo, un Volkswagen Polo-Classic, de color rojo. Desde la una a las cuatro de la tarde, aproximadamente, el turismo estuvo en marcha, con el agente dentro del maletero. Una vez detenido, cerca de Sondica (Vizcaya), los secuestradores sacaron al ertzaina en una zona próxima al monte Umbe y permanecieron allí por espacio de unas dos horas. Poco antes de las seis de la tarde, el ertzaina fue obligado a introducirse de nuevo en el maletero del coche, que reanudó su marcha, deteniéndose al cabo de pocos minutos.
Transcurrida media hora, el agente logró salir del lugar donde estaba encerrado y comprobó que se hallaba en un aparcamiento, a pocos kilómetros de Bilbao. El ertzaina observó cómo sus dos secuestradores se daban a la fuga a pie, sin que fuera posible su detención.
Por otro lado, la Audiencia Nacional ordenó ayer el ingreso en prisión de Santiago Munoa, camionero de profesión y vecino de Rentería (Guipúzcoa), por presunta colaboración con ETA.


























































