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Primera y última vez

David Wehr, nacido en Princeton (New Jersey, EE UU) hace 30 años, dijo ayer en Santander que esta es la última competición a la que se presenta. "Hace 10 años competí por vez primera en un concurso, y fue en el Paloma O'Shea. Ahora he ganado en este mismo concurso. Primera y última vez".Wehr reflexionó sobre la importancia de haber vencido: "El concurso se ha convertido en uno de los más importantes del mundo. Muchas puertas se me abrirán ahora, y he de corresponder a este gran premio".

Respecto a su estancia en Santander 10 años antes, dijo: "Tengo la sensación de que los dos, yo y el concurso Paloma O'Shea, hemos crecido y somos adultos".

Aquel año, las piezas que cada concursante debía tocar en las pruebas eran 11. Esta vez han sido 18, entre ellas una obligada, Perpetuum mobile, de Gonzalo de Olavide. Wehr, cauto, dijo de ella simplemente que "es muy difícil". La obra ha sido considerada por los críticos como excelente, a la altura de uno de los compositores españoles más importantes en la actualidad. Pero la dificultad de la obra para algunos concursantes fue extrema, y uno de ellos hizo un gesto despreciativo hacia la partitura en presencia del jurado después de haber intentado tocarla.

Wehr señala que la técnica se puede conseguir, pero que la inspiración ha de estar dentro. Sobre la actuación de sus compañeros finalistas, lamentó no haber podido seguirla totalmente y dijo: "Yo no soy el jurado, pero la calidad ha quedado patente". Ayer, tras conocerse el fallo, Wehr fue a celebrarlo bebiendo champaña. Es un norteamericano tímido y cortés. Tiene mucha experiencia profesional y ha actuado con numerosas orquestas estadounidenses..

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de agosto de 1987