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Vientos de izquierda

Varios dirigentes del Partido Revolucionario Democrático aseguran que la crisis desatada en junio "es una lección que hemos aprendido", y no piensan seguir tolerando lo que ellos creen que son continuas concesiones a la derecha. "Aceptamos éste", dice Ramiro Vázquez, "como un período de transición hacia 1989, pero en las elecciones de esa fecha la candidatura del PRD tiene que ir encabezada por un hombre fiel y comprometido con el propósito de liberación nacional de Omar Torrijos". "Me da igual hablar de izquierdización, radicalización o popularización, pero que se tomen medidas que nos acerquen a la sociedad". El dirigente del PRD considera que la bandera de Torrijos puede todavía mover masas en este país y que "el torrijismo es un sentimiento nacional que todavía dicta las normas de conducta de una parte mayoritaria de la sociedad panameña".La popularización del sistema exige, a juicio de Vázquez, "una revisión de la política económica que signifique una mejora en la situación de los sectores más necesitados, pero también una política de planificación más independiente" "En el terreno político", añade, "hay que restablecer los canales de participación de sectores importantes de la sociedad en la toma de decisiones".

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Para que la izquierdización sea posible necesita contar, no obstante, con el visto bueno de los militares, que hasta ahora se han dedicado a una lucha interna por ocupar el vacio dejado por Torrijos, con la convicción de que cada oficial que llegaba al mando podía prescindir de la sombra del general y crear su propia doctrina. La crisis actual, según dirigentes del PRD, ha demostrado que esto es imposible. Y Noriega, que no quiere irse en 1989, puede prestar oídos a quienes le dicen que una radicalización del régimen le haría más popular y le convertiría en un interlocutor más valioso con EE UU. Por el momento ha pedido al Gobierno la adopción de medidas económicas populares. Noriega sabe que, pese a su falta de credibilidad, hay muchos seguidores de Torrijos que lo ven como el clavo ardiendo al que agarrarse para evitar la catástrofe, y son muchos los que le seguirían por la senda de la izquierda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1987