La amenaza del desierto

EL PAÍS, La zona calcinada en el siniestro que se declaró el viernes en el límite interior de las provincias de Castellón y Valencia albergaba una de las mejores masas forestales que aún se conservaban. Los frentes de avance del incendio de Marines (Valencia) y Gátova (Castellón) eran, a última hora de la tarde, los que más preocupaban a los responsables forestales.

A la hora del cierre de esta edición continuaba la lucha contra el fuego, con motobombas. En las tareas de extinción participaron ayer 17 brigadas de los Servicios Forestales de la Generalitat, compuestas por unas 150 personas, tres centenares de voluntarios y la Compañía Tetuán 14 del Ejército de Tierra, con 104 soldados. Los cinco hidroaviones, tres avionetas y dos helicópteros apenas interrumpieron sus viajes durante la jornada. La humareda que levantó el incendio se divisaba desde la costa castellonense.

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El año pasado ardieron en la Comunidad Valenciana unas 10.000 hectáreas de superficies arboladas en los casi 350 incendios que se declararon, en su mayor parte provocados. Los incendios forestales constituyen una de las causas principales del proceso de desertificación que afecta a gran parte de la Europa mediterránea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 18 de julio de 1987.

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