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Tribuna:EL OMBUDSMAN

El conflicto sanitario

Particulares, médicos y colectivos sanitarios han decidido no repudrirse y se han consolado al enviar cartas al defensor de los lectores para mostrar su protesta sobre el trato que EL PAÍS ha dado al prolongado conflicto médico. La apreciación más suave corresponde, desde Mahón, al doctor Matos: "Que este periódico no está muy puesto en temas sanitarios es algo más que evidente después de sus desinformaciones (perdón, quería decir informaciones) sobre los últimos conflictos...". Otro lector disgustado, Doroteo Solozábal, fecha su carta en Granada: "Existe la impresión de que la información ha sido sesgada y gratuitamente partidista. Supongo que habrá leído los editoriales sobre los brujos, etcétera, y algunas cartas de médicos al director. Da la impresión de que el periódico ha perdido ecuanimidad y adquirido beligerancia en determinados temas. Hay mucha gente que se siente decepcionada, entre los médicos, de la calidad de la información. El periódico tiene muy buenos artículos de fondo o revisión; algunos temas del extranjero están muy bien tratados, pero en los temas de diario ya no están tan documentado ni tan bien como debería. Mal síntoma. Recomiende a sus compañeros que dejen de mirarse el ombligo, si se lo permiten, y que contrasten sus deseos y opiniones con la realidad (periodismo de investigación)".Más ampliamente se manifiesta un colectivo, Sindicato Galego da Sanidade (SGS-CXTG), que, representado por José Agustín Pérez Gómez, desde La Coruña, resalta dos aspectos: "Primero, los análisis que sobre el conflicto (plasmados en varios editoriales y en la información mas o menos diaria, generalmente escasa y sesgada) ha elaborado EL PAÍS adolecen, a mi entender, de graves errores en el análisis (...). La causa principal de la génesis del conflicto es el alarmante deterioro de la red sanitaria pública a todos los niveles ( ... ). Los médicos solicitan normalización salarial, laboral y participativa, en la idea de mejorar el funcionamiento de los hospitales públicos, mejorando las condiciones de trabajo, la democratización de los hospitales, con abierta oposición a una reconversión sanitaria que el Insalud intenta llevar a cabo a través de la imposición de un nuevo estatuto marco, de carácter funcionarial (... ). Se equivocan lamentablemente los editorialistas de EL PAÍS al referir que los médicos en conflicto no desean que se implante la dedicación exclusiva. Lo que sí piden los médicos es que las condiciones de trabajo del ciento por ciento de los médicos sean justas ( ... ).

EL PAÍS se ha equivocado en su análisis y ha adoptado también la línea gubernamental ( ... ). Por otra parte, el papel de las organizaciones sindicales en este conflicto merecería un análisis muy largo ( ... ). EL PAIS resalta una y otra vez el papel de la Fesime (sindicato de médicos implantado en tres centros de Madrid y no presente en la mesa de negociación centrales sindicales-Insalud). El olvido reiterado del SGS por parte de la línea informativa del periódico es revelador de una falta de información y de un desprecio de la dinámica territorial sanitaria".

Tratamiento informativo

El subjefe de la sección de Sociedad, José María Martí Font, responde ampliamente a las acusaciones y sobre los fallos cometidos en la información.: "Recomendaría que se leyeran los números de los últimos meses, en los que el conflicto sanitario prácticamente ha absorbido la sección de Sociedad. Desde que se inició el conflicto, esta sección ha publicado más de 100 artículos de información, generalmente ocupando páginas enteras, y una decena de artículos de opinión de las distintas partes en conflicto. En cuanto a que sea sesgada, quienes hemos cubierto este conflicto hemos intentado por todos modos no caer en el sesgo que proponían los convocantes de la huelga, consistente en sólo publicar sus razones, cosa que, por otra parte, hemos hecho hasta la saciedad, sino en explicar también las razones de las demás partes involucradas, sea la Administración, sean los usuarios, aspecto este último que parece haber molestado especialmente a los convocantes de la huelga indefinida".

"El señor Pérez", dice por último Martí Font, "se queja de que no hayamos mencionado al Sindicato Galego da Sanidade (SGS). Ha sido mencionado sistemáticamente siempre que se ha dado información de un tema en que este sindicato intervenía. El señor Pérez nos acusa de resaltar el papel de la Fesime. No es cierto, la Fesime fue citada únicamente en las fechas en las que tuvo un cierto protagonismo".

Tratamiento editorial

Los comunicantes atacan también la línea editorial que este periódico ha mantenido sobre el conflicto sanitario. El estatuto de la Redacción de EL PAÍS señala que la línea editorial del diario es de la responsabilidad exclusiva del director. El redactor jefe de Opinión, Vicente Verdú, comenta por su parte las imputaciones del doctor Pérez Gómez: "Efectivamente, los editoriales del periódico, como expresiones de una opinión, son beligerantes. En el derecho de los lectores está el disentir de los juicios y análisis de EL PAÍS en este u otros supuestos. Merece, sin embargo, comentario la interpretación del señor Pérez Gómez, en cuanto si el diario se alinea con una determinada federación o con algún interés oficial. En el conflicto de los hospitales, los editoriales fueron críticos con aquellos médicos que recurrían a una huelga prolongada y dura, sin que parecieran importarles los graves daños que producían a la población. En esa dirección se aludía a una actitud profesional que, en su extremosidad, acentuaba los problemas de la atención sanitaria, por cuya solución, paradójicamente, se decía luchar. Siempre se hizo distinción entre el colectivo médico, cuya composición, muy heterogénea, se destacó repetidamente, y el comportamiento de un sector movido por intereses que, a fuerza de corporativistas, resultaban antisociales".

"Efectivamente", concluye Verdú, "la Coordinadora de Médicos de Hospitales no se oponía en sus tablas reivindicativas a la dedicación exclusiva de los médicos a la sanidad pública. Su actuación, sin embargo, a lo largo de un conflicto que entorpecía sucesivamente un acuerdo en tal sentido, hacía ver lo contrario".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de julio de 1987