Gritos de "¡verdugo!" y "¡vergüenza!" corean la visita de Waldheim al Papa

Juan Pablo II recibió ayer en el Vaticano a Kurt Waldheim, desafiando a buena parte de la opinión pública mundial y, más específicamente, a la comunidad judía internacional. Gritos de "iverdugo, verdugo!" y "¡vergüenza, vergüenza!", así como pancartas en las que la W de Waldheim era sustituida por una cruz gamada, enmarcaron la visita al Papa del presidente austriaco, objeto de numerosas acusaciones de haber participado como oficial del Ejército hitleriano en las atrocidades nazis durante la II Guerra Mundial.La plaza de San Pedro y las calles adyacentes estuvieron cerradas al tráfico de personas y vehículos, mientras los helicópteros sobrevolaban la zona, todo ello en previsión de incidentes. El propio protocolo vaticano se alteró en parte. Waldheim no llegó a su cita con el Papa por la espectacular Via della Conciliazione, como es habitual, sino por un ¡tinerario alternativo, más discreto.

La entrevista se celebró en un ambiente de gran cordialidad. El presidente austriaco y Juan Pablo II conversaron 35 minutos, sin intérprete. El Papa destacó la actividad de su visitante en defensa de la paz y terminó bendiciéndole. Waldheim le agradeció el haber sido el primer jefe de Estado que le recibe desde que fue elegido, hace un año, y exaltó el esfuerzo pacificador del pontificado.

Páginas 3 y 4

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