Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Pau Riba rompe su silencio

El cantante edita su primer disco en cinco años

Tras cinco años sin publicar ningún disco, el cantautor catalán Pau Riba reaparece en el mercado discográfico con Transnarcis, un disco-libro en el que fusiona música, literatura, diseño y olores, para recrear un viaje a través del mundo de las flores. Durante la pasada semana ha actuado en un local de Madrid presentando sus nuevas canciones, tras 10 años sin actuar en esta ciudad.

Veinte años han transcurrido desde que Pau Riba editó su primera canción, Taxista, que interpreta en sus actuaciones madrileñas, traducida ahora al castellano. Veinte años en los que la actividad del cantautor catalán ha pasado por diversas fases creativas, desde la provocación de sus primeros trabajos hasta la serenidad de que hace gala en la actualidad, siguiendo una vocación de Guadiana artístico, apareciendo y desapareciendo alternativamente con discos siempre imaginativos y a veces exuberantes. Además, Pau Riba se ha dedicado a la poesía, el dibujo y el artículo periodístico (en el último año y medio escribe una página semanal en el suplemento dominical de La Vanguardia)."Hace 20 años yo tenía 18 años, y ahora tengo 38; ése es el cambio más importante para mí", comenta el cantante. "Pero también han cambiado otras cosas: entonces el rock and roll era una utopía en España, y ahora es una realidad. También han cambiado el terreno moral y el político, pero no demasiado. Antes éramos los hijos rebeldes del Caudillo, y ahora los hijos rebeldes de la democracia".

El rock sigue siendo el mundo expresivo en el que se mueve la obra de Pau Riba. "Lo que yo hago es rock", afirma, "porque es duro y revulsivo", y añade: "Cuando el partido socialista subió al poder se dio una cierta institucionalización del rock, porque los socialistas pensaron que era la forma más directa de llegar a la juventud, y lo integraron en sus circuitos institucionales; pero las cosas están cambiando otra vez".

Provocación necesaria

Aparecido en la escena musical como enfant terrible de la cançó catalana, el tiempo ha enfriado algo sus actitudes irreverentes, aunque sigue considerando que la provocación es una actitud necesaria en un artista: "Lo que sucede ahora es que resulta más difícil definir el objeto de la provocación. Antes era todo más fácil, el enemigo era claramente identificable: un sistema de valores caduco y una represión general muy clara. Hoy los enemigos se han disfrazado de amigos, pero creo que sigue vigente la crítica del poder".Muestra de esa atemperación de su actitud es la reciente musicación que ha realizado de cuatro poemas de su abuelo, el poeta Carles Riba, objeto en sus primeros años de cantante de un constante distanciamiento. "Para mí, poner música a estos poemas ha sido una prueba de evolución y de madurez. Al principio intentaba desmarcarme de mi abuelo, porque su herencia me pesaba como una losa y porque no entendía su poesía. Creo que para entenderla hay que tener al menos 35, porque es una poesía compleja y extremadamente culta. Con el tiempo nos hemos ido acercando, y he decidido zanjar la cuestión convirtiéndolo en el mejor letrista de la música moderna y convirtiéndome yo mismo en un cantante de clásicos".

En sus recitales madrileños, Pau Riba ha interpretado por primera vez algunas de sus canciones en castellano, rompiendo la constante mantenida hasta ahora de cantar en catalán. "El castellano es, si no mi lengua materna, sí, al menos, mi lengua paterna, pues en ella aprendí las cuatro reglas y los ríos de España", explica el cantante.

"Si hago las presentaciones en castellano y soy capaz de hablar correctamente este idioma", concluye, "¿por qué no voy a hacer un esfuerzo para que se entiendan mis letras fuera de Cataluña? Es únicamente una razon práctica de comunicación con quienes me escuchan, aunque hay veces en que la traducción es imposible, porque la canción se basa en juegos de palabras que pierden su sentido en otro idioma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de junio de 1987