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Crítica:'JAZZ'

La existencia de un grupo

Se priduce en OCQ la evidencia nada presumible de la existencia de un grupo. En OCQ están un artista alemán que convoca a la introspección -y también al estallido-, desde el lado de Miles, un ingeniero en telecomunicaciones recuperado en la ingeniería del multisaxofonismo, un sabio como suelen serlo los contrabajistas eficaces y un motor de percusión que sabe disponer de sus conocimientos y certezas. Hace años que tocan juntos y gozan ya de una identidad como banda.OCQ -siglas que coinciden con las del Ornette Coleman Quartet- apareció en la escena como el nuevo grupo free de Madrid. Sobre arreglos disciplinadamente escritos se daba pie a la improvisación libre. No es casual que un tema de Coleman, Lonely woman, fue durante unos años uno de sus temas de batalla.

OCQ

Markus Breuss (trompetas), Valentín Álvarez (saxos), Titi Moreno (contrabajo), José Vázquez (batería). Café Clamores. Madrid. Hasta el 21 de junio.

Trabajando sobre material propio, OCQ ha ido evolucionando hacia una de las nuevas Yanguardias, la que encuentra fuente de inspiración en el conjunto de la historia del jazz, del rag o Nueva Orleans al free y el funky, con tal vez una cierta laguna en la dicción bop.

Así, Valentín Álvarez escribe un arreglo para cuarteto de saxofones (en la Big Band del foro) del Maple leaf rag, de Scott Joplin, y Markus Breuss practica con OCQ la desublimación free del It don't mean a thing, de Ellington.

Primer premio de la última muestra de jazz madrileño, en 1986, OCQ aparece como un grupo reconocido, -en las modestias del medio- y que tiene a sus miembros en un momento de estallidos de sus aprendizajes musicales. Una buena posición para definir una nueva frontera.

Tecladista invitado

A lo largo de esta semana, OCQ se ha presentado en el café Clamores con la incorporación de un invitado, el tecladista Luis Fornés, un hombre que después de protagonizar los años del jazz madrileño que tenían como núcleo al grupo Dolores, dejó la actividad instrumental para dedicarse a su estudio de grabación. Luis Fornés es un pianista y tecladista electrónico de lenguaje moderno que pudo aprender en Monk lo insignemente loco que se puede estar frente a un piano.En estos días, OCQ ha hecho nuevas versiones de algunos de sus temas-emblema: Klip, de Valentín Álvarez; Ni jazz ni pojazz, de Titi Moreno (no tanto una referencia al Oh jazz, po jazz, de George Russell, como una animalada por la zona de la parafonía) y el mopty de Don Cherry.

La aparición del arco cromático del piano en un cuarteto como OCQ se ha revelado como uno de los posibles caminos a seguir. Lo peor que le podría ocurrir a la banda es sentir síntomas de agotamiento cuando, precisamente, puede empezar a verse el nuevo camino que queda por recorrer. Y tantos, después.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de junio de 1987