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Nuevo brote de contaminación por mercurio en la costa de Huelva

, Los resultados de los últimos análisis realizados por la Agencia de Medio Ambiente (AMA) sobre muestras de aguas y moluscos bivalvos obtenidas en una zona próxima a Matalascañas (Huelva) han desvelado un alarmante incremento de mercurio. Esta contaminación se ha producido a pesar de que las fábricas del polo industrial de Huelva mantienen escrupulosamente la reducción en un 50% de los vertidos a la ría del Odiel.

La sección de Medio Ambiente de UGT de Huelva, que ha denunciado el hallazgo de una cantidad sin determinar de peces muertos, herreras, lenguados y arañas principalmente, frente a un camping próximo a Matalascañas, ha advertido de la ausencia de medidas que neutralicen los efectos contaminantes sobre la ría del Odiel del vertido de metales pesados provenientes de las explotaciones mineras a través del río Tinto.Para UGT, antes que los estudios de los diferentes proyectos anticontaminantes de las empresas del polo industrial, la AMA tendría que haber tramitado con carácter de urgencia la creación de un depósito de residuos sólidos industriales que permitiera la eliminación de los 23 millones de toneladas de ceniza de pirita diseminados por las marismas y en el interior de las fábricas de sulfúrico.

Como medida precautoria, la sección de Medio Ambiente de UGT aconseja el cumplimiento del documento de medidas urgentes de la Punta del Sebo elaborado en 1979, que contempla la necesidad de utilizar capas asfálticas sobre las montañas de ceniza de pirita para impedir que los vientos trasladen las cenizas hasta la ría y los trabajadores se vean afectados por infecciones pulmonares y de laringe.

El incremento del mercurio localizado en los moluscos de la zona de Matalascañas ha sido explicado por los responsables de UGT de Huelva por la aparición de una bacteria que al actuar sobre la ceniza de pirita vertida en las marismas convierte los sulfuros y metales neutros en sulfatos solubles en agua, que son trasladados por las corrientes de las marismas hasta el propio río.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1987