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Siria exige que la CE suprima sus sanciones contra Damasco y Trípoli

ENVIADO ESPECIAL Siria exigió ayer en la primera jornada de la reunión de 10 países mediterráneos no alineados, que concluye hoy en la isla adriática de Brioni, que sean abolidas las sanciones por terrorismo impuestas contra Damasco y Trípoli antes de que se produzca un mayor acercamiento a la Comunidad Europea (CE).

Los anfitriones yugoslavos de esta conferencia de ministros de Asuntos Exteriores quieren convertirse en puente político entre la Europa comunitaria y la otra orilla del Mare Nostrum. En su proyecto de resolución final insisten en la necesidad de que el Mediterráneo no alineado sea considerado ámbito europeo en temas de seguridad y cooperación económica.

La delegación siria, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Faruk al Charea, presentó ayer una enmienda exigiendo que antes de suscribir una llamada al diálogo entre las dos riberas de Mediterráneo sean abolidas las medidas coercitivas" impuestas contra algunos países: una clara referencia a Siria y Libia. Damasco intenta movilizar a los no alineados del Mediterráneo para que los países de la CE renuncien a las sanciones impuestas por fomento del terrorismo.

Los delegados libios en la conferencia han adoptado un tono de moderación. Lo único que parece interesarles es que el documento final condene de alguna manera las amenazas y la agresión de Estados Unidos contra su país.

El jefe de la diplomacia marroquí, Abdelatif Filali, comentó a este periódico que "está claro que también Siria tendrá que cambiar un poquito". Los yugoslavos están muy interesados en restablecer con Marruecos las relaciones que Rabat interrumpió hace tres años, al reconocer Yugoslavia a la República Árabe Saharaui Democrática.

El presidente yugoslavo, Lazar Maoysov, pidió ayer en la apertura de la reunión "garantías de paz y seguridad para todos los países de la región, dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas", referencia evidente a Israel. Los yugoslavos intentaron recoger esa postura en el proyecto de resolución final, pero fue vetada por varios países árabes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de junio de 1987