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El ocio su señoría

Joaquín Jiménez, presidente de la Audiencia de San Sebastián, está leyendo estos días La buena terrorista, de Doris Lessing, pero prefirió aparecer en las fotos con Justicia, de Durrenmatt. El primer título ofrecía demasiadas lecturas, a su juicio. Los libros y los paseos por la playa son algunas de las aficiones más defendidas por Jiménez, que vive con su mujer y sus tres hijos en el mismo palacio de justicia donde trabaja. "Tener la casa y el trabajo juntos me da la sensación de abigarramiento; por eso me gusta salir".Juan Alberto Belloch, de 37 años, reúne en su casa de Bilbao la simbiosis entre el estilo de vida de un hijo de la burguesía catalana y el decorado del joven profesional progresista. Una empleada catalana que hace a la vez de cancerbera para que la vida familiar del portavoz de Jueces para la Democracia no se resienta en exceso, cuida de los aspectos materiales del matrimonio. Algunas botellas de ron y de whisky, junto a una interesante biblioteca en la que no falta una colección de Revista de Occidente heredada de Belloch, padre, quien en vida fue gobernador civil de Barcelona, completan la hacienda del joven matrimonio, padres de un hijo.

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"El perfil del juez vasco, por edades, podría distribuirse en tres grupos: hay una mayoría joven, hasta los 35 años, que, en muchos casos, procede directamente de la Escuela Judicial y encuentra aquí su primer destino; existe una segunda franja de edad, la generación de 1968, en la que abundan los Jueces para la Democracia, y tras un vacío de edad entre los 40 y los 50 años, hay una tercera hornada de jueces mayores de 50 años, en general muy arraigados y con una continuidad importante en el País Vasco", señala Juan Bautista Pardo. La presencia de mujeres jueces se estima en tomo al 30%, y en su inmensa mayoría son solteras y jóvenes.

La mayoría de los jueces nacidos en el País Vasco son también jóvenes, aunque hay que tener en cuenta también a los que, como Juan Luis Ibarra, han accedido por el cuarto turno. Uno de los jueces más jóvenes, Antonio Moreno Bergareche, de 33 años, hermano del histórico Pertur, estima que sus compañeros, oriundos o foráneos, son "más bien progresistas y abiertos, pero no radicales".

Juan del Olmo, juez de Durango, de 28 años, es oriundo de Murcia, y asegura que si no se queda en el País Vasco definitivamente se debe a que su novia no puede trabajar allí. "Pedí el País Vasco por la admiración que sentía hacia Pío Baroja, y no he tenido problemas especiales. "Los problemas más frecuentes con los que me enfrento son derivados de la alcoholemia, muy alta en esta zona". Recientemente se vio obligado a intervenir en la muerte del jefe de la Ertzantza Jenaro García Anodain, acaecida tras la liberación del industrial Lucio Aguinagalde. "Al venirme el caso a través de la Ertzantza, no se me pidió que aplicara la legislación antiterrorista, por lo que, tras llamar a la Audiencia Nacional, utilicé la ley de Enjuiciamiento Criminal sin someter a los detenidos a incomunicación". Esta actitud, considerada pro nacionalista por algunos, le merece risa: "Yo soy de Murcia y me considero español".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de mayo de 1987