Los mandos de la Fuerza Aérea insisten en que Cabañeros es lugar adecuado para un campo de tiro

CARLOS YÁRNOZ Los mandos del Ejército del Aire mantienen en la actualidad, a pesar de las polémicas surgidas al respecto, que la finca de Cabañeros es el lugar más adecuado para instalar un campo de tiro de 16-579,5 hectáreas, que sería el polígono más grande de Europa. Jefes de la Fuerza Aérea recuerdan que el Estado Mayor del Aire se planteó, en octubre de 1982, comprar Cabañeros por 800 millones de pesetas. En septiembre de 1983, Defensa decidió comprar el terreno. Sin embargo, el titular del ministerio, Narcís Serra, dijo la pasada semana en las Cortes que aún no se había tomado una decisión.

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Desde finales de 1983, el expediente sobre la compra de Cabañeros pasó de la División de Planes del Aire -donde lo dirigía el entonces teniente coronel José Luis Martín Cervera, hoy coronel en la misma división- a la Secretaría General Técnica del ministerio. Hace un mes, la documentación pasó al propio titular del departamento, Narcís Serra, quien dirige las gestiones, clasificadas como secretas el 30 de mayo de 1985.Por esas fechas, y según las fuentes consultadas, la familia Aznar, propietaria de la finca -que tiene un total de 24.144,2 hectáreas- recibió una carta de Defensa en la que le comunicaban el carácter secreto de las gestiones y le advertían que cualquier filtración acarrearía acciones legales contra los propietarios. Las fuentes aseguran que también en esas fechas los Aznar recibieron como anticipo dos entregas de algo más de 40 millones de pesetas cada una -el 10% del valor fijado-, lo que niegan Defensa y la familia.

Eduardo Aznar, portavoz de la familia, recuerda que todo empezó en 1981. "Vinieron con muchas prisas los de Icona y los militares, pero desde 1982 ya no ha habido nada". Aznar es vicepresidente de la Fundación para la Ecología y Protección del Medio Ambiente -los ecologistas son los máximos opositores al proyecto-, y asegura que también él prefiere que no se haga el campo de tiro.

Visitas de los jefes del Aire

Los Aznar cuentan que entre 1981 y 1985 visitaron Cabañeros los tres jefes del Estado Mayor del Aire que hubo en esos años: Emiliano Alfaro Arregui, Emilio García Conde y José Santos Peralba. Recuerda que fue el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona) el que hizo una valoración de la finca, pero que la familia no estuvo de acuerdo con los 800 millones que les ofrecían. "Todavía no hemos recibido nada", asegura, "y queremos que se decida cuanto antes la cuestión. Llevamos ya seis años con esta historia". La familia Aznar ha vendido recientemente a particulares 1.700 hectáreas de terreno contiguas a la zona que Defensa eligió para el campo de tiro, según los propietarios. Por el momento, en cambio, no está prevista la venta de ninguna parte de las hectáreas, que, según algunas fuentes consultadas, han quedado "reservadas" para el proyecto militar.

Aunque Serra afirma que aún no hay decisión al respecto, en septiembre de 1983 el Gobierno envió al entonces diputado Santiago Carrillo un informe en el que se decía que, adoptada la decisión correspondiente, "se está ya en fase de adquisición de la finca, encontrándose muy avanzadas las negociaciones". Otro informe del Gobierno en 1983 indicaba: "Se estima que dentro de este año esté ultimada la compra de los terrenos por parte del Estado".

Un documento del Ministerio de Defensa elaborado en 1983 señalaba que en mayo de 1982 continuaban los contactos con los dueños, "hasta llegar en octubre al acuerdo definitivo de que el Ejército del Aire adquiriera las 16.579,5 hectáreas de la zona más llana".

Las gestiones para buscar un campo de tiro las inició en junio de 1981 una comisión mixta de Tierra y Aire. En contacto con el Icona, este organismo comunicó a la comisión la existencia de varias zonas adecuadas, entre ellas Cabañeros. En octubre de 1981, técnicos militares comenzaron a negociar con la familia Aznar.

Mandos del Aire, tras advertir que la decisión corresponde al Gobierno, insisten en que Cabañeros es la zona adecuada para el polígono y razonan: la equidistancia del lugar a las bases aéreas abaratará costes, la amplitud del campo aporta un nivel de seguridad que en los polígonos actuales es inferior al necesario, el daño ecológico es escaso -sólo se usan 1,6 hectáreas como zonas de impacto- y el Icona elaboraría planes para evitar perjulcios a la flora y a la fauna.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 02 de mayo de 1987.

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