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El abandono de los hijos

En Madrid y Barcelona se producen dos casos a la semana

En las últimas semanas, dos mujeres, ambas heroinómanas, abandonaron a sus respectivos bebés en los centros sanitarios de Zamora y Pamplona, donde habían dado a luz. Felisa Mayor, la mujer portadora del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) que inicialmente abandonó a sus gemelas en la residencia de la Seguridad Social de Zamora, ha rectificado su primera decisión y ha anunciado que se hará cargo de las niñas, ambas con anticuerpos del SIDA de origen placentario. El pánico al SIDA no es, sin embargo, la causa principal que lleva a algunas mujeres a deshacerse de sus hijos. En ciudades del tamaño de Madrid o Barcelona se producen al menos dos abandonos por semana. Unos, en el hospital; otros, en la calle, a la desesperada.

El pasado 20 de abril una joven dio a luz en el hospital Virgen del Camino, en Pamplona, al hijo al que había renunciado con anterioridad. La mujer abandonó el centro sin conocer a su bebé y los doctores responsables tratan de preservar la identidad del pequeño para no dificultar su adopción. La madre es heroinómana, aunque no se ha anunciado que sea portadora, y su renuncia al hijo no obedece exclusivamente a esta circunstancia. "El 21 de abril nos comunicaron que se había producido el abandono en firme", explica Ricardo de León, director general de Bienestar Social de Navarra. "Pero al requerirse, para que éste sea legal, que la madre renuncie por escrito, nos explicaron que ésta había abandonado ya el hospital", añade. "No obstante, la decisión de abandono parece evidente, y si en el plazo de 30 días no se retracta, podrá iniciarse el trámite de adopción".De momento, este bebé de 10 días, al que se le están haciendo análisis para determinar si padece síndrome de abstinencia o si tiene anticuerpos de la hepatitis B o del SIDA, es el único candidato a ser adoptado en la comunidad navarra. "Disponemos de unas 300 solicitudes y estamos haciendo un sondeo preliminar entre los aspirantes".

"Éste no es el único caso de bebé abandonado por una madre drogadicta en Navarra", agrega Ricardo de León. "Pero también hay otras muchas drogadictas a las que se les ayuda de diversas maneras para que ellas mismas atiendan a sus hijos", señala.

Arrepentimiento

A comienzos de marzo, en Zamora, otra mujer drogadicta, Felisa Mayor Villarejo, madre de dos niños, no se vio con fuerzas para asumir a sus dos nuevas gemelas, portadoras del virus por vía placentaria, aunque es probable que tal infección desaparezca cuando las niñas adquieran su propio sistema inmunológico. Más tarde, abrumada por la desaprobación pública que siguió al conocimiento del caso, Felisa Mayor ha aceptado hacerse cargo de las niñas. Encerrada en la casa que sus padres tienen en Croya de Tera, en la provincia de Zamora, Felisa Mayor no se atreve a salir a la calle por temor a que el vecindario le añada el síndrome de mala madre a sus ya múltiples problemas.Felisa Mayor quedó viuda a los 25 años, con una niña. Más tarde se enrolló con un hombre enganchado a la heroína, quien le condujo a su mundo particular. Luego, Felisa Mayor tuvo otro hijo. Y ahora las dos gemelas.

"Mi hija se encontraba agobiada cuando dejó el hospital. Todo lo veía oscuro al principio. Y es normal. No tiene trabajo y estaba pinchándose", afirma su madre, Catalina Villarejo. "Luego se vino aquí, con nosotros; se está reponiendo y dice que ya no se va a pinchar más. Las niñas están ahora en la incubadora, porque nacieron prematuras, aunque, por cierto, ya pesan dos kilos y medio y están muy majas. Y cuando salgan nos las traeremos aquí. Y ya veremos qué pasa en el futuro, porque estamos teniendo mucha ayuda. Nos han llamado particulares y unos jubilados ofreciéndonos dinero. Y ya nos han regalado las canastillas...".

Sin salidas

Drogadictas, prostitutas y jóvenes sin recursos constituyen los principales grupos de mujeres que se ven sobrepasadas por una maternidad no deseada.En ocasiones, el abandono es la consecuencia lógica de una situación sin aparente salida. Como le ocurrió al hijo de otra joven drogadicta, que se había educado en un hospicio y que al dar a luz, hace dos meses, en un centro madrileño renunció al hijo, ahora en un centro escolar similar, aunque algo más modernizado, al que conoció ella, porque no tenía donde llevarlo. "No tenía trabajo, vivía con un hombre en casa de su suegra, y ésta, sencillamente, no permitió que metieran en su casa al niño", indica un sanitario del centro.

Otras veces la desesperación conduce a la criminalidad. Así, el 9 de marzo pasado apareció una niña recién nacida depositada en un portal de Leganés en una bolsa de deportes. En este caso la niña estaba limpia y alimentada, lo que parecía indicar el deseo de transmitirla clandestinamente a otras manos. En otras ocasiones aparecen en un vertedero o en un zarzal, como ocurrió el 30 de julio de 1986 en Barcelona. A menudo con restos de placenta ensangrentada, lo que evidencia que son los hijos malditos de mujeres que no pudieron abortar.

No todos los abandonos son definitivos. El caso de Ana Vacas, joven que trabajaba en una sauna prostíbulo y que saltó a la Prensa hace un año al abandonar a sus niños en una pizzeria, ilustra que tal decisión puede surgir en un momento de crisis y crispación. Desesperada por el tipo de trabajo que tenía que realizar, Ana escapó a Alicante dejando atrás a sus hijos. Luego se arrepintió y quiso cambiar el signo de las cosas. Su situación, un año después, no ha cambiado sustancialmente. Los niños estan internos en un colegio y la madre suele verlos los fines de semana.

Es difícil saber cuántos niños abandonados hay en España, pues este mismo concepto es escurridizo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 1987