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1.200 participantes en la maratón fotográfica

Hubo quienes pensaron que la mejor ilustración para el tema Partida podía conseguirse en el Instituto Anatómico Forense. Para La osa ya es mayor, una momia del Museo Arqueológico Nacional podía dar mucho juego. Entre las nueve de la noche del pasado viernes y la misma hora del sábado, 1.200 fotógrafos, aficionados y profesionales, recorrieron Madrid para captar en un carrete 24 instantáneas en color. Alrededor de un 70% consiguió vencer el sueño y llegar al final."El maratón es, sobre todo, un ejercicio mental creativo con algo de fiesta", señala Eduardo Soto, uno de los organizadores. Aunque este año han participado menos -en la primera edición Fueron 2.000, y 1.500 el pasado año-, 1a pente cada vez tiene más claro que es esto, por lo que hay menos abandonos".

Cada cuatro horas, durante un día entero, los concursantes acudieron a diversos puntos de la ciudad donde se les proponía la siguiente tanda de fotografías (lago de la Casa de Campo, Planetario y túnel de la Puerta de Toledo, entre otros). "La mayoría de los temas tiene un carácter simpático, para que funcione la imaginación", explica Soto. La osa ya es mayor, Gallo de madrugada, Tropezón, Sir, titulo, Qué careto y Hasta siempre fueron algunos de los títulos de la lista.

Un día agotador

A pesar de los tres prernios concedidos a los mejores carretes con 180.000, 120.000 y 60.000 pesetas, y de varios premios a las mejores fotograflas, el principal motivo de participación, es divertirse, "por risas, más que nada"."Al final, sin embargo, ya estás tan cansado y con tanto sueño que te entra el agobio, las fotos van degenerando y las últimas decides hacerlas todas en casa", cuenta Natalia Ruiz, una de las fotógrafas maratonianas. Para no llegar al agotamiento muchos de los participantes son grupos de amigos que se turnan. Una de las pruebas consistía en rellenar la viñeta vacía de una historieta de Federico del Barrio en torno a un personaje de sádica sonrisa: "A las tres de la mañana fuimos a la habitación de mí abuela. Queriamos conseguir su dentadura postiza para fotografiarla. Pero se despertó y empezó a gritar: '¿Qué quieres?, ¿qué quieres? después pensamos en una foto con vísceras o criadillas o algo así, pero imposible. Al final nos decidimos por los dos trozos de earne con peor pinta que tenía mi madre en el frigorífico", cuentan Natalia y la media docena de amigos que la ayudan. Un travestido muy fotogénico, para Pasión; la tráquea de Nacho, para El túnel. "Para Tropezón no conseguinios ninguna voluntaria que quisiera posar con el pezón al aire".

No todos los participantes viven en Madrid. "Oye, si quieres cosas curiosas cuenta la mía, que he venido a dedo desde Lugo sólo para participar en el maratón".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de abril de 1987